Nuestro futuro

Luis Vázquez Villalón

Jean-Paul Sartre acertadamente señaló: “El hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”.

Para los que aún no hemos concluido todo el proceso de formación, se puede aplicar lo mismo pero conjugado con el futuro: “Seremos lo que hagamos con lo que harán de nosotros”, pero ¿quiénes harán qué de nosotros? ¿Cómo? Y ¿por qué tienen la autoridad para hacerlo?

Cada caso particular tiene sus propias respuestas, pero analizando al conglomerado como un solo caso, podemos decir que serán las condiciones económicas, políticas, tecnológicas, laborales y profesionales las que nos harán , cambiando nuestro destino.

En cuanto al rango de decisión que efectivamente tenemos, lo que hagamos con lo que hagan, va a depender en gran medida de nuestra capacidad de entenderlo y hasta anticiparlo, es ese el propósito de este texto.

Esta semana, la revista Forbes nos volvió a ofrecer información al respecto. En su artículo Las 10 maestrías en línea más solicitadas podemos leer la cita: “Según las prospectivas del Banco Mundial hacia 2025, en los próximos años más estudiantes estarán aprendiendo desde casa, en tiempo parcial o en el extranjero —modelo formativo no tradicional—, mientras que el mercado laboral reconocerá más el aprendizaje por competencias y cada vez menos por título obtenido”.

Ok, entonces vamos a estar estudiando por medio de nuestras computadoras y celulares, no hay tanta sorpresa. Pero… ¿el mercado laboral va a sobreponer las competencias adquiridas por encima de los títulos ostentados? Eso es más interesante.

El que las empresas estén viendo que los títulos tienen menor importancia que las habilidades es un efecto directo de la devaluación de las viejas instituciones, lo cual puede ser explicado con las palabras de Moisés Naím cuando afirma que las barreras que protegían a los poderosos se están cayendo, o al menos volviendo más pequeñas.

En el campo de la educación esto se refiere a algo simple: ya no tienes que incurrir en costos de transporte para tener una educación formal, no tienes que dejar de trabajar, no debes de encontrar formas para mantenerte en países extranjeros. Eso lleva a que haya más personas con más títulos.

Más profesionistas ofertando sus servicios, lleva a una menor valuación de los mismos. La ley de la oferta y la demanda es tan infranqueable como la de la gravedad.

Sabemos que desde la Revolución Industrial la educación se hace para entrar a la industria y pertenecer a su maquinaria como una de las piezas intercambiables de Eli Whitney, uno de los padres de la producción en serie. Desde entonces ha existido una ecuación (desequilibrada en la mayor parte de los casos) que relaciona a las fuentes de empleo con la educación.

Si afectamos una, necesariamente modificamos a la otra. Por ello otro encabezado de Forbes señaló: 2020, el año en que trabajarás fuera de una oficina, que nos promete un futuro en el que una vez educados en casa, trabajaremos sin tener que salir de ella.

Forbes y otros medios de comunicación, están simplemente reportando los acontecimientos reales de las ideas que ya nos había advertido Enrique de la Garza Toledo en su libro El futuro del trabajo - El trabajo del futuro, el cual ahonda más en una de las consecuencias de la separación del lugar de trabajo, la individualización del mismo.

Se están rompiendo los paradigmas nacidos durante la Revolución Industrial, pero el sistema educativo está demasiado viciado como para terminar de modificarse.

Sé de Whitney y de Enrique de la Garza gracias a la educación que recibo de la Universidad Autónoma de Querétaro, lo que indica que muchos de sus miembros conocen también estos cambios. Algunos de nosotros podremos estar listos para cuando sucedan.

Estudiante de la Facultad de Contaduría de la UAQ. @lui_uni

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