Nosotros los ‘millennials’

Luis Vázquez Villalón

Toda (en serio, sin excepción alguna) la literatura especializada en negocios (desde Forbes y El Financiero, hasta revistas especializadas de contabilidad y publicaciones de consultorías y despachos como Deloitte o PWH) enfocan gran parte de su línea editorial en publicar nuevos hallazgos sobre el comportamiento laboral de quienes pertenecemos a la generación millennial, o en dar una nueva opinión sobre los mismos.

La cantidad del contenido es abrumadora. Estamos en todos lados. Sin duda alguna somos la principal preocupación de muchos de los involucrados, desde especialistas en recursos humanos, emprendedores, editores y hasta, una que otra vez, de las empresas que nos están contratando.

¿Por qué somos una preocupación digna de terabytes de información expuestos en portales y medios de comunicación de prestigio?

Nos consideran ingobernables y buscan formas de subsanar esa ingobernabilidad para poder hacer que entremos en las escaleras normales y formales de “crecimiento” profesional.

Al abocarse al mismo tema, de forma tan repetitiva que incluso cansa, llegan todos a conclusiones muy similares al respecto, sobre nuestra generación. Éstas son las principales:

—Nos consideran compradores exigentes. Tenemos la información y la movilidad de nuestro lado. Sabemos los precios, los podemos comparar y podemos comprar desde cualquier parte del mundo.

—Se nos dice constantemente que creemos que misión y visión de la empresa y posibilidad de crecimiento son más importantes para nosotros que las compensaciones económicas por el trabajo, u otras cuestiones relacionadas con el salario. También dicen que preponderamos la posibilidad de crecer dentro de la organización, sobre la remuneración inmediata. Honestamente, en mis observaciones personales como miembro activo del grupo demográfico analizado, aunque veo muchos ejemplos de ambos casos, me temo he visto más muestras de jóvenes persiguiendo salarios que filosofías.

—Reto: retenernos en el trabajo. Existe un alto porcentaje de separación voluntaria de los jóvenes, quienes simplemente dejan las empresas en busca de mejores oportunidades. La literatura financiera se ha enfocado en buscar formas en las que los CEO o gerentes, pertenecientes a la generación baby boomer, puedan evitarlo.

Me temo que el problema es mucho más amplio y viene desde nuestra infancia como nativos digitales. Una de las consecuencias, expuesta por Giovanni Sartori en su magistral libro Homo videns, nos dice que haber crecido en entornos demasiado ricos en estímulos visualmente atractivos (pantallas de tv, videojuegos, celulares, hipertexto, etcétera) nos ha llevado a tener un margen de atención relativamente corto y a aburrirnos con facilidad. Si a esto le sumamos la relativa abundancia en la que se vive en el mundo moderno (o la “revolución del más”, en palabras de Moisés Naím en su libro: El fin del poder), nos ha dado la posibilidad y la intención de desdeñar puestos de trabajo por mero aburrimiento.

—Balance entre vida laboral y personal: curiosamente hay dos opiniones preponderantes al respecto. La primera sugiere que los millennials estamos más cerca de familia y amigos por la posibilidad de trabajar desde nuestros hogares o espacios públicos y no encerrados en oficinas. La otra sugiere exactamente lo contrario, que el hecho de que el trabajo nos haya seguido a los hogares nos hace estar presentes físicamente, pero no emocionalmente para nuestros compañeros. Creo que el segundo es mucho más cierto, después de todo, ¿cuándo has visto un millennial sin su smartphone en la mano? Nos sentimos desnudos sin ellos. No regañen a sus hijos, la verdad no podemos evitarlo.

¿Qué tan diferentes somos en realidad de las generaciones pasadas? ¿Por qué es que obedecemos patrones tan consistentes? Como si todos fuéramos productos de la misma fábrica. ¿Somos ingobernables? ¿Eso obra en nuestro beneficio?

Es fascinante ser objeto de tanto estudio. Al menos debemos aprovecharlo para conocernos mejor.

 

Estudiante de la Facultad de Contaduría de la UAQ.

@lui_uni

Estudiante de la Facultad de Contaduría de la UAQ.

@lui_uni

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