No pregunten porqué, eso es lo de menos

Patricia Olavarrieta del Rivero

No pregunten porqué, eso es lo de menos; lo de más de cómo conviven tres generaciones en una casa que es de la abuela, donde la adolescente está en pleno de reconocimiento de quien es y la madre se encuentra pasados los 40 y le ha caído la vida de golpe. La abuela, en los 70 años de vida, con sus ideas muy arraigadas,tiene de todo, menos ser una abuela normal.

Me parece que el chaval es el que más complicado lo tiene, puberto de 15 rodeado de hormonas femeninas de distintas generaciones. Sin embargo, seguro que tendrá una comprensión de la mujer que muchos quisieran, pero  he de confesar que le pone cierto equilibrio a la convivencia además de que nos recuerda que la vida es mucho más simple de lo que aveces la planteamos. En resumen vivir así se convierte en una locura diaria, días de calma y otros no tanto entre los adolescentes rebeldes y la abuela exigente se encuentra la de 40 y un poco más; una mujer con ciertos temas que la vida le ha puesto como retos y ahora,  uno más, es ser la mediadora de las generaciones y ¡a ella! que el universo le dé fuerza para continuar porque en ocasiones no sabe ni por donde. No todo es malo;  hay momentos de convivencia, risas y burlas de ésas que no faltan en ninguna de familia. Las historias de los chamacos sorprenden a la abuela no entendiendo bien cómo se sobrevive en estos tiempos y recordando, como buena setenteañera, su época de oro donde todo era mejor.

La casa no es apta para los adolescentes, les falta su espacio, pero son de esas circunstancias donde estás agradecido pero necesitas migrar porque las condiciones no son las mejores, sin embargo no debes olvidar que teniendo una madre o abuela, dependiendo la generación como la que se tiene, no podrías haberte sentido al menos protegida. Pero lejos de caer en dramatismos, es mejor contar lo que sucede cuando se opina, cuando se dan labores y cuando la abuela disfruta de las mañanas llenas de tranquiliada cuando todo mundo se ha ido a sus respectivos lugares. La prudencia es un ingrediente importante en todo este maremoto de etapas distintas pero si algo hay de cierto es que el vivir experiencias como estás y como muchas otras te dan enseñanzas que abren tu visión de la vida, pero sobretodo te birndan una herramienta indispensable que es: La adaptación a las circunstancias.

Quizá los pubertos no lo hagan consciente ahora, pero viéndolo de lejitos, las enseñanzas que han tenido durante ese período, son valiosas.

¿Cómo se regresa a la casa de los padres cuando tienes más de 40? esa es otra historia, pero seguramente lo primero es agradecer y lo demás es volver agarrar fuerza para continuar tu vuelo y retomar tu vida.

No cabe duda que la vida te llena de aprendizaje y lo que vives, definitivamente viene cargado de risas y de llanto que te enseñan a valorar, pero sobretodo a ser agradecido por todo lo que recibes.

La convivencia entre generaciones puede ser la más divertida o la más tormentosa, pero ¿qué no la vida es así? llena de días soleados y también de días llenos de truenos y relámpagos.

Aceptar tus circunstancias y es la mejor forma de fluir y construir para tus sueños es la mejor forma de hacer.

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