23 / septiembre / 2021 | 03:55 hrs.

Navidad queretana: patrimonio cultural

Norberto Alvarado Alegría

A inicios de diciembre de 2015, el municipio de Querétaro celebró el XIX aniversario de la inclusión de la ciudad de Santiago de Querétaro, en la lista de Ciudades Patrimonio Cultural de la Humanidad. En México existen 33 bienes inscritos en el catálogo y se ubican 10 Ciudades Patrimonios declaradas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y Diversificación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Fue el 5 de diciembre de 1996, bajo el ayuntamiento presidido por Jesús Rodríguez Hernández, cuando en el marco de la XX reunión del Comité del Patrimonio Mundial, se integró a Querétaro en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad, con lo que las autoridades federales, estatales y municipales están obligadas a proteger, conservar, revalorizar, difundir y rehabilitar la herencia cultural de la ciudad.

Este reconocimiento mundial del cual son objeto un número reducido de sitios y zonas en el mundo entero, principalmente en Europa y Asia, incluye no solamente zonas arqueológicas, monumentales o de riqueza ambiental, sino también expresiones culturales que dan significado a los edificios, plazas y calles de los centros históricos, y que se expresan a través de fiestas, tradiciones e historias. Decía el maestro Eduardo Loarca Castillo, que la tradición es lo que enlaza el pasado con el presente, y el presente con el porvenir, y nuestra ciudad de Santiago de Querétaro se distingue por sus fiestas y tradiciones navideñas. Se puede gozar no sólo en los museos y en los templos, sino en las calles, callejones y plazuelas de cantera rosa, con trazos yuxtapuestos de la arquitectura colonial española y el ingenio indígena, que la hacen única en su tipo respecto de otras ciudades coloniales, y que los pinceles de los maestros Agustín Rivera, Águila Herrera y mi padre Norberto Alvarado y Balleza, han plasmado con óleo y acuarelas en sus lienzos.

El antecedente de la junta de Navidad, hoy transformada en el Patronato de las Fiestas de Querétaro, se ha convertido en un elemento significativo para preservar la memoria histórica de los queretanos; fue desde el año de 1900, cuando la junta de Navidad decidió iniciar El Heraldo de Navidad, hoy a 116 años y enmarcado entre carros alegóricos, posadas y mojigangas, subsiste a través del tiempo, como parte de las tradiciones navideñas queretanas, gracias al esfuerzo de personas comprometidas con su ciudad, especialmente del doctor Andrés Garrido quien preside el patronato. Sobre las centenarias páginas de El Heraldo Navideño, ha corrido mucha tinta, históricas fotografías y pintorescas anécdotas, que dibujan en el imaginario colectivo, una relación de las estampas queretanas de la cultura popular.

Con el paso de la cabalgata y de los carros bíblicos que recorren las calles del centro el 23 y 24 de diciembre de cada año, precedidos por el novenario del carrito del “negrito” de La Posada, que inicia su recorrido desde el 16 del mismo mes, Querétaro guarda la tradición del “Rosario de Navidad”, que según don Valentín Frías, comenzó la noche del 24 de diciembre de 1828 y cobró fama gracias al Misterio de “Los Leandros”, resguardado en la sacristía de la Catedral de Querétaro, cuya historia de esta obra de arte es anecdótica y forma parte del tesoro histórico y cultural de la ciudad.

La gran riqueza cultural de la época navideña de Querétaro es envidiable y sólo se compara con las tradiciones más significativas de otras ciudades del mundo. Las estampas navideñas que festejamos durante casi todo el mes de diciembre, como las posadas famosas en los barrios de La Cruz y San Francisquito, el paso de la cabalgata y de los carros bíblicos con sus mojigangas acompasadas por el vaivén de las piñatas, aguinaldos, confites y colaciones, son reflejo de la riqueza del patrimonio cultural de los queretanos. Nuestro pueblo atesora muchos templos, museos, casonas e históricos edificios de gran valor nacional, sin embargo, las tradiciones culturales, son de mayor valía porque nos unen como sociedad. Su legado nos da la oportunidad de mantener vivo el espíritu de nuestro pueblo, su calidad y calidez de ayer, de hoy y del mañana, que dan vida y sentido al galardón de patrimonio cultural.

Deseo que estas fiestas navideñas se conviertan en recuerdos vivos de nuestro futuro, que las atesoremos con la alegría de haberlas disfrutado con la familia y amigos, sabiendo que son un patrimonio personal y a la vez de la humanidad. ¡Feliz Navidad, Querétaro!

Abogado y profesor de la Facultad de Derecho, UAQ

 

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