03/02/2019
09:53
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 Nunca entendí ¿por qué no quisieron que los hombres participáramos en la rodada del viernes en bicicleta para apoyarlas?

—Fue su decisión y a nosotros sólo nos queda respetarla. A ver, tú, ¿por qué motivos hubieras querido participar?

—El primero para decirles con mi presencia, que no están solas. También para que entiendan que no todos los hombres somos iguales.

—Me parece válido. Y ahora que lo comentas, a mí también me hubiera gustado ir por lo menos a Plaza de Armas al mitin, aplaudirles, decirles que no están solas. Encender una veladora, cantar con ellas. ¡Vengo de una mujer, amé a una mujer, mi hija, quién me dio el tesoro más valioso, que es mi nieto, ¡es mujer! Creo que son motivos muy legítimos para haber estado presente. Pero respeté.

—A mí me ha gustado mucho todo el movimiento de promoción de la mutua protección que han hecho en redes sociales, donde dicen que si necesitan su ayuda, aunque no las conozcan, se acerquen a ellas.

—Mi comadre me mandó por correo una campaña que está haciendo la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México, informando que existen 32 Lunas, dos por alcaldía, los cuales  son espacios donde brindan asesoría jurídica 
y psicológica, talleres y otros apoyos a las mujeres.

—Abuelito, pero ¿no sería conveniente hacer trabajo paralelo con los hombres? Las mujeres entre ellas se cuidan, sí, pero y los hombres, ¿qué trabajo están haciendo para que nosotros entendamos lo que les estamos haciendo a las mujeres?

—Mira, ¡si sí piensas! Dejarnos fuera de este movimiento, sin considerarnos, funcionaría si ellas vivieran en la isla de Lesbos, y fuera habitada únicamente por mujeres, igual que en la isla Paraíso de la princesa Diana.

—Ahorita que mencionas eso, siento que están atendiendo a la enfermedad, sin atacar el virus que la provoca. ¡Las mujeres no se atacan a ellas mismas! ¡Las mujeres no se están matando entre ellas! ¡No se violan! ¡No se secuestran! Somos nosotros quienes les hacemos todo eso, ¿no sería motivo suficiente para crear una campaña de concientización y endurecer los castigos para quienes resultemos responsables de dañarlas?

— Ese lazo morado que traes atado en la muñeca, ¿te lo regaló tu amiga?

—Sí. Es el que están usando las mujeres para que sepan que puedes apoyarte en ellas. Pero yo me lo puse para que sepan que no todos los hombres queremos hacerles daño.

—¡Quítatelo! Vamos a cortarlo con esta tijera, y atémonos un pedazo cada uno.

—¿Por qué el color morado, abuelito?

—Tengo entendido que en Inglaterra, quienes iniciaron el movimiento de mujeres que luchaban por el voto femenino, usaban un listón morado como “adorno”, ya que secretamente era el distintivo con el que entre ellas se reconocían.
 En la película de Walt Disney, “Mary Poppins”, la mamá de los niños que la Nana llega a cuidar, es una sufragista. 
A ver, googléale.

—¡Tienes razón! Dice que desde entonces el morado es el color del Día Internacional de la Mujer, y que indica el apoyo o solidaridad hacia determinada causa social femenina. Abuelito, aquí dice que la primera Liga en pro del sufragio femenino, y que está registrado en 1889, lo realizó Emmeline Pankhurst, ¡junto con su marido, Richard Pankhurst!

—Mándale mi foto a tus amigas y escríbeles “Si me ves en la calle con este listón morado en la muñeca, y algún otro hombre te quiere agredir, grítame –“¡Abuelo!” y sin dudarlo te abrazaré, te tomaré de la mano y te llevaré a mi casa, o al sitio que tú me indiques, en el que te sientas segura. O llamaremos a quién más confianza le tengas y esperaré a tu lado el tiempo que sea necesario, hasta que esa persona llegue por ti”.

Teatrero. Dramaturgo. Guionista.Director Escénico. Activista por la Diversidad Sexual. Promotor de la prevención de VIH y Sida.

Defensor de Derechos Humanos. Promotor Cultural.

Mail: [email protected]

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