Miedo y construcción de paz en México

07/12/2019
07:22
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Muy a propósito de las discusiones que se han estado suscitando en el país a raíz de la decisión de Trump de designar a “los cárteles” como organizaciones terroristas, estos días estamos presentando en la FIL de Guadalajara mi último libro, publicado por el CIDE. En el texto de hoy ya no hablo de la decisión del presidente estadounidense, sino acerca de lo que abordamos en el libro: la construcción y transmisión del miedo, así como el impacto que ello tiene en términos de la paz.

La investigación ha mostrado que las personas que están bajo estrés o tienen miedo, tienden a ser menos tolerantes, más reactivas y más excluyentes. Además, la exposición al terror ocasiona que las personas apoyen menos los esfuerzos de paz. De ahí que estudiar este tema nos pareció, ya desde el 2011, fundamental. Primero, porque detectábamos que la propagación del miedo no era solo producto de las circunstancias de violencia, sino que había, frecuentemente, una intencionalidad por parte de las organizaciones criminales de aterrorizar a la población. Y segundo, porque independientemente de los eventos en los que sí había esa intencionalidad, la transmisión y reproducción del miedo eran patentes.

En el libro presentamos, por primera vez de manera integrada, cinco estudios. En el primero encontramos (1) que parecía haber una altísima incidencia de síntomas sugestivos de trastorno por estrés post traumático entre la población mexicana; (b) que esos síntomas no se presentaban exclusivamente en las zonas más violentas del país, por lo que se podía ya hablar de un contagio de estrés; y (c) que había una muy fuerte correlación entre exposición a medios y redes sociales y síntomas de estrés y trauma como angustia, irritabilidad, pesadillas e insomnio. En ese punto (2012-2017) nos dimos a la tarea de efectuar otra serie de investigaciones, esta vez a través de cientos de entrevistas profundas llevadas a cabo en más de 20 estados de la república además de la capital, con el fin de explorar a detalle el proceso de construcción social de las percepciones asociadas a la violencia criminal, así como los efectos del miedo.

Algunos de los temas que más emergieron durante las entrevistas tienen que ver con la preeminencia del papel de la experiencia y observación propias, la conversación y la experiencia de personas cercanas o conocidas, muy por encima del rol que los medios jugaban, de acuerdo con los participantes, como factores de influencia en su forma de sentir, pensar y creer. La desconfianza en los principales medios tradicionales (TV, periódico y radio), a raíz de su asociación percibida con el poder, así como la sensación de que estos medios exhiben “demasiada violencia” de manera “intencional” eran temas que se repetían de persona a persona, atravesando sexo, ubicación geográfica, ocupación y edad.

A raíz de los resultados presentados, el libro termina con una serie de recomendaciones para diversos sectores de la sociedad, propuestas de política pública, así como algunas ideas para la mitigación de los efectos psicosociales y para la cobertura de la violencia por parte de los medios, considerando lo que se ha trabajado en otras partes del mundo.

Muchos autores han escrito largos textos al respecto de temas relacionados. Nuestros participantes nos han enseñado, además, que el sentimiento de paz no está en los libros, en las gráficas, o en la televisión, sino en la experiencia cotidiana, en el calor del hogar, en el saludo y la conversación con los vecinos o los amigos. La paz, cuando existe, forma parte, en palabras simples, de la vida cotidiana.

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