Miedo ante la sucesión

20/11/2019
06:05
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Cuando no se tiene el control total del instituto político al que perteneces, el miedo se apodera de ti y te lleva a financiar el surgimiento de uno nuevo, pero también te orilla a conductas irracionales como la venganza, el amedrentamiento y quizá a la violencia, verbal que, siempre genera violencia física. Tu delfín, desgastado, exhibido por su actuar visceral; lejos de los desamparados, los pobres de los pobres y apartado de las ingentes necesidades de la población, se ve cada día más debilitado políticamente. Un guardaespaldas político menguado, con destino gris, nublado y ante fuertes torrentes y terremotos de La rebelión de las masas, Ortega y Gasset dixit.

Masas, poblaciones y amplios sectores inoculados de fastidio, cansados de injusticia, saturados de impotencia ante los latrocinios, robos, falsedades e incongruencias entre el verbo y la acción, se encarrilan hacia una revolución electoral.

Carlos Fuentes dice sobre la revolución: “Hay en él un elemento de ruptura como de retorno. La revolución de un planeta significa el regreso del astro a su punto de origen. Pero la revolución de una sociedad es todo lo contrario. Significa la ruptura del orden establecido y el movimiento hacia un futuro, esperanzadamente, mejor” y es aquí en donde nos encontramos. Los que hoy en día están en el poder, intentan débilmente conservarlo, pues se basan en las debilidades del contrario y no en sus escasas fortalezas. Los magros esfuerzos que realizan en este sprint político, tienden más hacia la protección de sus particulares intereses, a sus acciones del pasado, presente y resguardo de sus patrimonios mal habidos y concertaciones con grupos políticos nacientes, con clases económicas preponderantes y grupúsculos de crímenes bastante bien orquestados. Son autistas morales, faltos de honestidad y ética, que aprovechan sus actuales posiciones para castigar a quienes no los alaban; empero, olvidan que los gobernados subsisten y quienes gobiernan, ya se van. La etapa de brillo y esplendor fue frívola y temporal; ahora hay vacío en su ser, “Vanidad de vanidades” (El Eclesiastés), por eso el miedo, el pavor de que su bodyguard, su garde du corps, su leibwächter, su elegido, no llegue al puesto. Para evitar la realidad innegable, gastan el dinero público en alianzas, no para pretender ganar votos, sino para restar los del adversario. Nada de principios, ideología ni convicciones, sólo colocar a su burattino en la silla, olvidando que la historia está llena, repleta, rebosante de traiciones políticas, sociales, públicas y privadas, pues el que le sigue, si es quien él quiere, velará por sus propios intereses.

La grilla barata, la política, la arena pública y ahora las mal llamadas redes sociales, son campo propicio para la denostación anónima, cobarde y supina; empero también para intentar desprestigiar al contrario, pues se le teme y por ello, a falta de argumentos, segregan ácidos y fatuos comentarios sin justificación ni fundamente alguno; es decir, nos estamos preparando para una contienda entre víscera y cerebro. Entre religión, fanatismo vs. Justicia Social, progreso y democracia para recibir a alguien que no sea del abolengo pueblerino pero inquiet pour la majorité et leur développement.

Desde luego, [email protected] [email protected], usted tiene una mejor opinión.

 

Especialista en Derecho del Trabajo y Seguridad Social, por la Universidad de Salamanca, España, Certificado por el Notariado de la Unión Europea

 

 

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