25/10/2019
09:21
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Hace algunos años se presentaron en mi consultorio una pareja, Brenda y Carlos (se modifican los nombres por cuestión de privacidad), sumaban ya más de 15 años juntos. Carlos aseguraba ya no amar a Brenda, la magia se había esfumado, la rutina se acomodó en su relación con desfachatez. Por el contrario, Brenda dolorosamente intentaba por todos los medios rescatar los pedazos de la relación y unirlos, pagará el precio que tuviera que pagar. 

“Entiende”, le decía Carlos, con un sesgo de cansancio “ya no te quiero en mi vida, no te amo”.  

Y Brenda, asustada por la simple posibilidad de enfrentarse a la soledad le contestaba, “por favor, no me quites de tu vida, pídeme lo que quieras, seré tu sirvienta si así lo deseas, pero no me quites de tu vida”. 

Y, debido al poco interés que Carlos tenía en la relación, dejó de ir a las sesiones, él ya tenía resuelta su vida, aseveraba. 
“No te preocupes le dije a Brenda”, trabajaremos solamente en ti, si es posible, te pondrás en “terapia intensiva emocional”, pero te recuperarás. 

Y así, comenzó el trabajo, por conveniencia económica para ambos decidieron seguir viviendo juntos un año más y luego ya empezar los trámites legales del divorcio. 

Plantada en su realidad, Brenda empezó a vivir su duelo, con todas sus etapas, validó sus emociones y por primera vez en mucho tiempo empezó a pensar en ella, en verse al espejo, hablarse, abrazarse y sobre todo, escucharse. 

No fue un camino fácil pero, ya subida en ese viaje de recuperación que se había prometido emprender, poco a poco se rescató, ya no la abrumaba la soledad sino al contrario, dedicó ese maravilloso tiempo para reencontrarse, enamorarse de ella misma de manera que no hubiera huecos en su vida ni apegos ansiosos, simplemente comenzó a hacerse responsable única de su felicidad. Y se le vio diferente, plena, tranquila, feliz, en paz. 

Meses después, Carlos se acercó a mi consultorio: “Necesito recuperarla”, me dijo apenado. “Esta Brenda que es hoy me encanta, fue la mujer de la que me enamoré hace muchos años, dígame ¿qué puedo hacer?”. 

“No sé”, le dije, búscala. 

Y así lo hizo, intentó reconquistarla, finalmente aún vivían juntos, sería más sencillo, pensó... Pero no contaba con que Brenda efectivamente era otra, muy diferente, ahora se amaba y la respuesta a su propuesta de intentarlo fue: “Lo siento Carlos, mi nueva yo ya no te quiere, mejor dicho, ya no te necesita.  Estoy convencida de que quizá puedo no estar segura de lo que quiero en la vida, pero si de lo que ya no quiero. Gracias por todo lo vivido, gracias por ser un gran maestro, de no ser por ti, seguiría sumida en tantos abandonos “acompañados”, ahora me tengo a mi misma y responsabilizarme de mi felicidad me da mucha paz. 

Existen muchas parejas como Carlos y Brenda en las que el miedo a la soledad nos hace vivir en abandonos emocionales y pagar precios muy altos en relaciones que no nos aportan nada en la vida. 

No nos esperemos a vivir una crisis, cuidémonos en el día a día, amémonos, respetémonos, abracémonos, y por supuesto entendamos que nuestros compañeros de vida no son el motivo de nuestra felicidad, seamos nosotros nuestro propio impulso y por supuesto tendremos relaciones más sanas, plenas y felices. 

Gracias por darte el tiempo de leer mi columna. Sigo al pendiente de tus comentarios y sugerencias, ¿qué tema te gustaría que abordara? 

Exprésate, para mí, es un placer compartir contigo…Linda vida.  Puedes enviar un WhatsApp al 9982412230, dejar tu comentario en mi página de Facebook “Aprendiendo a Vivir” o “Gloria Villalobos” o en la página de EL UNIVERSAL. 

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Frases para trabajar esta semana: 

“Me amo, te amo, nos amamos”
“Confío, libero y suelto con amor”
“Amo la vida, amo acompañarte”

Recomendaciones de libros que pudieran ayudar en el tema que estamos trabajando:

Amarse con los ojos abiertos, de Jorge Bucay.
Las mujeres que aman demasiado, de Robin Norwood.   
La maestría del amor, de Miguel Ruiz.

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“Aprendamos a vivir, abrazando y acompañando a nuestros hijos

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Comentarios y sugerencias: 

Gloria Villalobos Corral 
Terapeuta de Psicología Clínica 
y Programación Neurolingüistica 
[email protected] 
Facebook: Aprendiendo a vivir 
WhatsApp: 9982412230 

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