México: “Con hambre y sed de Justicia”.(Parte II)

09/12/2015
08:22
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“ Mientras haya mexicanos sin acceso a la salud, mientras haya mexicanos sin acceso a los servicios elementales, mientras haya mexicanos sin acceso a la educación, mientras existan familias que carecen de lo esencial, ahí estaremos nosotros, trabajando por más progreso, para ir más lejos”. Luis Donaldo Colosio Murrieta dixit. (Plataforma ideológica 1988-1994 pág. 288.- Octavio West). En la entrega anterior le compartíamos a usted la apremiante necesidad de restructurar a México entero desde sus bases y no desde la cúpula, radicando todo el peso de lo anterior en la educación: “Quien dice la verdad, casi no dice nada” Antonio Porchia dixit. En efecto, el actual texto del artículo 3° de nuestra Constitución, establece: “Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado –Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios–, impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. La educación preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica; esta y la media superior serán obligatorias. La educación que imparta el estado tendera a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentara en él, a la vez, el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”. Hoy en día, todo lo anterior sólo en parte lo hemos alcanzado; ya que como le comentábamos en la anterior entrega, desde hace más de 50 años, Octavio Paz en su libro “El laberinto de la soledad”, dibujó perfectamente la esencia o ausencia de la misma que tenemos los mexicanos. Anteriormente Samuel Ramos en su libro “El perfil del hombre y la cultura en México” analizó los diversos factores que entorpecieron el advenimiento de una cultura mexicana tales como: la auto denigración, la imitación, el mimetismo y el papel de ciertos hechos históricos, así como la influencia francesa predominante en el siglo XIX; autor que con posterioridad escribió el ensayo denominado “Psicoanálisis del mexicano”, dando lugar al auténtico mexicano, atento a la verdad y deseoso de rescatar en lo universal lo puramente nacional. Posteriormente en 2011 (Edit. Debolsillo.-sic) bajo el título “Mañana  pasado, el misterio de los mexicanos”, Jorge G. Castañeda afirma: “las perspectivas mexicanas tradicionales sobre la ley y la corrupción ya no sirven y de hecho constituyen un obstáculo insalvable para el progreso del país. México o tiene salida de sus guerras contra el narco, de sus problemas de recaudación de impuestos, de sus bajos niveles de inversión ni de su economía informal, sin un cambio de fondo en su actitud hacia la ley; lo cual no está sucediendo”. “Nuestra realidad no necesita de la piedad de Dios, ni de la compasión del novelista. Necesita verdades, verdades, verdades” (Vicente Leñero).

Si bien EPN envió al Congreso una reforma educativa que fue aprobada por el Congreso de la Unión y publicada el 26 de febrero de 2013, estructurada ésta para buscar un mejoramiento constante y el máximo logro educativo de los estudiantes, hasta hoy en día no hemos visto el 100% de los resultados positivos de la misma. Sobre el tema  se conjugan dos aspectos que si bien al parecer puede ser antagónicos, al final del día resultan complementarios: el carácter esencial de nosotros los mexicanos y los problemas de parte del Magisterio Nacional. Las preguntas llegan a flor de labios: ¿Son educables todos los mexicanos que carecen de los beneficios del artículo 3° de la Constitución? ¿En éste aspecto, el educativo, México y la totalidad de su Magisterio es capaz de converger hasta desaparecer la brecha entre quienes disfrutan de una verdadera educación incluyendo a todos? La respuesta es obvia; sin embargo para modificar la base principal del nuevo México, es menester cambiar toda una cultura participativa y sin discriminación, de gran parte del país que ha sido abandonada quizá durante siglos y por supuesto lo anterior lleva generaciones dedicadas a buscar este cambio; es decir por lo menos y me quedo bastante corto, entre 50 y 100 años; la tarea se antoja imposible, ardua y a largo plazo, sin embargo los resultados negativos es decir de un riesgo mayor, la facilitan. Nuestra raza no carece de inteligencia ni de vitalidad; lo único que le falta es aprender. Una cultura está condicionada por cierta estructura mental del hombre y los accidentes de su historia,  pues como escribió Héctor Hiram Hernández Bringas “Dentro de los muchos aspectos de la compleja realidad social mexicana que reclaman interés, está sin duda el de las poblaciones indígenas. Suele  ocurrir que en el marco de la población general, los grupos indígenas pierden su especificidad, al grado de que aún es difícil determinar con precisión muchos de sus rasgos, situación y características e incluso, su monto real”.

Es decir, la base sólida de la educación de por lo menos 5 a 10 generaciones futuras es mejorar en todos los aspectos ésta última, para no llegar a extremos como lo escribió Karl Popper: “La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de rehusarse a adquirirlos” (Continuará)

Desde luego, [email protected] [email protected], usted tiene una mejor opinión.

Especialista en Derecho del Trabajo y Seguridad Social
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