Magistrados, gracias por el abuso | Querétaro

Magistrados, gracias por el abuso

Jorge Meléndez Preciado

Los salarios de unos pocos son ofensivos para la mayoría del país

El diferendo entre el gobierno federal y la SCJN ha descubierto lo poco importante que son muchas de las entidades que dicen apoyar, defender a los ciudadanos. Tal vez el equipo de López Obrador no ha podido hacer bien las leyes y los procedimientos para que los salarios de unos cuantos, los de la cúspide de la pirámide, bajen. Seguramente han cometido los legisladores actuales dislates al presentar sus iniciativas. Quizá sean intemperantes y malos negociadores. Pero lo que está muy claro es que los salarios de unos pocos son ofensivos para la mayoría del país.

Un ministro de la Corte, por ejemplo, obtiene doce mil 765 pesos diarios. Un funcionario del INE percibe once mil 930 pesos por jornada. Y el salario mínimo es de un poco más de 88 pesos cada 24 horas. ¿Alguien necesita más diferencias para darse cuenta de que el abismo entre unos y otros es realmente una salvajada?

Para defender sus privilegios, la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito, encabezados por Luis Vega Ramírez, llevó a cabo un acto en el cual señalaron que la Ley de Salarios pone en riesgo la democracia (sic autoritario) y pretende vulnerar la vida interna del Poder Judicial (sic entrometido). Algo realmente aberrante en personajes que se supone estudiaron Derecho. La democracia es cuestión de la ciudadanía y sus reglamentos, en tanto la injerencia en un poder no se vulnera al bajarle los salarios, sino en intervenir en sus decisiones.

Es cierto, exageró un poco Andrés Manuel al decir que los ministros de la SCJN ganaban 600 mil pesos mensuales. Como señaló Raymundo Rivapalacio en su programa televisivo (“Estrictamente Personal”) obtienen 15 mil pesos menos, pero de eso a que perciben por múltiples partidas más de cuatro millones de pesos al año, ni dudarlo. Cantidad que no recibirá un asalariado en toda su vida, ni siquiera agregando los sueldos de toda su familia. ¿Eso es democracia?

Vayamos a casos particulares. La de los ministros Luis María Aguilar y Jorge Pardo Rebolledo, capitanes de la rebelión contra los nuevos Poderes Ejecutivo y Legislativo.

El primero no deja su año por cinco millones de pesos. Además es presidente del Consejo de la Judicatura. Pero eso sí, tiene a su hija que es dentista, Ana Elena Aguilar, adscrita con Alberto Pérez Dayán, el que impulsó una ley contra la medida de salarios altos; ella, Ana, obtiene casi 35 mil pesos mensuales. Por su parte, Jorge Pardo, impuso a su infanta, Daniela Pardo, con su cuate Aguilar con un estipendio de 135 mil pesos cada treinta días.

No son los únicos, hay 150 guardianes de la ley (es un eufemismo) que tienen a sus parientes en las nóminas. Entre ellos está el magistrado de Campeche, Francisco Arcovedo, el cual tiene a catorce parientes y compadres en juzgados y tribunales de la entidad (Sin Embargo, 11 de diciembre).

En un artículo sin desperdicio, la compañera Sanjuana Martínez (Sin Embargo, 10 de diciembre 2018), titulado: “La rebelión de los funcionarios”, detalla que los altos burócratas del Inegi, ASF (David Colmenares Páramo), Consejo de la Judicatura, INE (Lorenzo Córdova), Cofeco, IFT, INAI y otros reciben anualmente más de dos millones de pesos. Algo que demuestra, claramente, que es mejor ser comisionado que empleado del gobierno. Ello porque los organismos aparentemente civiles son mejor evaluados que los oficiales.

Mientras tanto, como anotó el periodista Armando Rojas Arévalo, miles de profesores universitarios obtienen 24 mil pesos al año y reciben una gratificación de dos mil pesos en estas

El ministro Arturo Zaldívar, quien pretende ser el presidente de la SCJN, escribió en la revista Nexos: “Si la corte no goza de credibilidad, si no es percibida como una institución íntegra, honesta e independiente, simplemente carece de las condiciones necesarias que la Constitución le asigna”. Palabras sensatas que ojalá algunos de sus compañeros entiendan.

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