Lozoya y sus caídos

31/07/2020
08:05
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La llegada de Emilio Lozoya a nuestro país ha sido todo un suceso mediático, la oposición se encuentra temerosa de lo que pueda salir de la boca de Lozoya Austin y no es para menos tan patética reacción ya que los primeros avistamientos de las declaraciones del exdirector de PEMEX apuntan  a dos de los excandidatos a la Presidencia de los principales partidos de oposición al nuevo gobierno encabezado por el compañero presidente Andrés Manuel López Obrador.

El nombre de José Antonio Meade ha sido parte de las preocupaciones de los tricolores sin dejar a un lado el de Luis Videgaray quien fuera titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en el gabinete del expresidente Enrique Peña Nieto, por parte de los de Acción Nacional suena de manera constante y contundente el de su líder moral y expresidente nacional, Ricardo Anaya Cortés, quien hubiera sido la “bisagra política” con los entonces legisladores panistas. Sin duda, el tema “Lozoya” tiene temblando a más de uno en el círculo rojo de la política mexicana.

Pero estimado lector, acaso en estas semanas la oleada de información ¿no ha hecho que perdamos la pista de la continuidad de este sonado caso de corrupción? Por ello, es que a continuación desgloso algunos puntos clave para dominar de manera práctica la totalidad del caso “Lozoya”.

Este individuo, que pertenece a la generación del nuevo PRI, junto con otros personajes innombrables como Aurelio Nuño y el propio Videgaray ha sido señalado por el exdirector de Odebrecht en México como receptor de 4 millones de dólares, aproximadamente unos 90 millones de pesos,  curiosamente esta cantidad de dinero llega a manos del señalado pocos meses antes de la elección presidencial de julio del 2012, donde desde diferentes trincheras se denunció el fraude electoral a través de la masiva compra de votos a lo largo y ancho del país, hoy sabemos que Lozoya ofertaba puestos en la administración peña nietista a cambio de todo tipo de apoyo al ahora expresidente de México.

Es indignante pensar que mientras la sociedad organizada estaba en franca protesta el 1 de diciembre del 2012, a causa de la imposición de Peña Nieto en la silla presidencial, Lozoya iniciaba transacciones que oscilan entre  un millón  500 mil francos suizos y que decir de la adquisición de la propiedad ubicada en Ladera 20, el 14 de noviembre del mismo año. No cabe duda que la complicidad existente entre la administración entrante y saliente de ese entonces, era en todos los sentidos, siempre con la misión de encubrirse unos a otros y así continuar con el saqueo de la nación.

Este caso seguirá dando de qué hablar, de eso estoy seguro y no me queda ni la menor duda que muchos actores de la vida política nacional saldrán a relucir, para así levantar de una vez por todas la cloaca de corrupción en las  que administraciones anteriores  nos habían adentrado. El nuevo hobierno de México va en serio en lo que a reformar se refiere, la vida pública de México.

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