Los suelos de Querétaro y sus funciones en el medio ambiente (Parte II)

Dra. Norma E. García Calderón

Durante las dos últimas décadas, una amplia variedad de conceptos se han desarrollado y profundizado en la Ciencia del Sistema Tierra, en la edafósfera, el mapeo digital de los suelos, la edafodiversidad, la etnoedafología, la edafometría, los sistemas edáficos, la hidroedafología y la zona crítica. Muchos de estos aspectos deben aplicarse al Recurso Suelo en Querétaro con el objetivo de obtener datos que ayuden a predecir y prever las acciones ante los cambios globales, donde el acelerado aumento de la población requiere se conserven las funciones del suelo en su entorno, conforme a la adopción de la proclamación de la Declaración de Viena Sobre el Suelo, formulada con motivo de la celebración del Año Internacional de los Suelos 2015 como parte de las conclusiones el 7 de diciembre de 2015:

Logros y desafíos futuros que a continuación se resumen:

El suelo es la piedra angular del medio ambiente y la base de la vida de los microorganismos, plantas y animales.

El suelo es un importante reservorio de biodiversidad, antibióticos para la salud y un reservorio del genoma.

El suelo filtra agua, fundamental para el suministro de agua potable y el mantenimiento de los recursos bióticos.

El suelo almacena agua para su uso por las plantas y actúa como amortiguador para frenar el escurrimiento acelerado en las regiones montañosas.

El suelo almacena y libera nutrientes para las plantas y es capaz de transformar muchos compuestos, incluidos los contaminantes.

El suelo es la base para la mayor parte de los alimentos producidos en el mundo.

El suelo es necesario para la producción de biomasa, como los recursos maderables, fibras y otros cultivos energéticos.

El suelo captura carbono y puede mitigar el cambio climático.

El suelo es un recurso finito, no renovable en la escala de vida humana.

El suelo ha sido utilizado durante milenios de manera productiva y con frecuencia ha sido afectado adversamente por los seres humanos.

Por lo tanto, las recomendaciones por parte de la Unión de Sociedades Internacionales de la Ciencia del Suelo (IUSS), de la FAO y de la Alianza Mundial del Suelo (AMS) fueron:

1.      Las relaciones entre las actividades humanas y los suelos y sus efectos sobre los otros componentes del ambiente, en particular sobre el paisaje, deben ser un aspecto importante de las Ciencias del Suelo en colaboración con ciencias afines, pero también con disciplinas sociales, jurídicas, económicas y culturales.

2.      La seguridad del suelo debería ser un tema clave vinculado con la seguridad alimentaria y del agua, y a los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas.

3.      Como principal reserva de carbono a nivel global el suelo es un elemento clave para ayudar a mitigar el cambio climático.

4.      Siempre que sea posible, se deberían limitar la urbanización y el sellado permanente de los suelos para evitar la pérdida de sus funciones, por procesos de degradación del suelo.

5.      La conciencia sobre el Suelo debería aumentarse en toda la comunidad mundial en todos los niveles, enfatizando sus funciones y servicios, mediante una gestión sostenible del suelo, para un futuro más resiliente en todas las escalas de paisaje.

Así como los recursos naturales agua-aire y suelo forman un continuo. Los suelos tienen conexiones con la sociedad, donde la seguridad alimentaria, la sostenibilidad, el cambio climático, las emisiones de gases con efecto de invernadero y la degradación física-química y biológica, a través de la erosión, la pérdida de nutrientes, la pérdida de materia orgánica y de la biodiversidad, constituyen los conceptos centrales del desarrollo de la seguridad del suelo.

La seguridad del suelo ha sido definida como el mantenimiento o el mejoramiento de los recursos del suelo a nivel mundial para que puedan proveer suficientes alimentos, fibras y materias primas, agua dulce, contribuir a la sostenibilidad energética y a la estabilidad climática, mantener la biodiversidad y así, asegurar la protección ambiental y los servicios ecosistémicos.

El grupo de trabajo de investigación de la Conservación y Rehabilitación del recurso suelo en la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la Facultad de Ciencias en el Campus Juriquilla de la UNAM, dentro del Plan de Estudios de la Licenciatura en Ciencias de la Tierra enfoca sus objetivos en actividades de enseñanza e investigación en las funciones del suelo, en evaluar los almacenes de carbono y en el manejo de los residuos orgánicos, y su funcionalidad en los principales edafosistemas del estado. Como conclusiones, el carbono se encuentra almacenado como carbono orgánico e inorgánico en cantidades abundantes en las regiones forestales y en suelos desarrollados del aporte de sedimentos en los valles. Se ha demostrado como mantener y aumentar las reservas de carbono orgánico mejora el uso de la tierra y también el efecto de las prácticas de manejo sostenible en contrarrestar el aumento de las concentraciones de bióxido de carbono en la atmósfera en varias zonas de humedales con suelos saturados de humedad y por lo tanto a mitigar el calentamiento global. El aumento en el contenido de carbono en el suelo también mejora sus propiedades físicas y químicas, que permiten almacenar nutrientes, almacenar humedad para el desarrollo de las plantas y para alimentar los mantos acuíferos, y mantener la estabilidad del suelo, así como mantener la capacidad del suelo para mitigar el efecto de contaminantes.

El secuestro de carbono en los suelos es un mecanismo ambientalmente amigable para conservar el carbono en formas estables cuya permanencia alcanza periodos prolongados de décadas, siglos e inclusive milenios; siendo el costo-beneficio de este servicio ambiental fundamental para la conservación de la seguridad del suelo.

Las pérdidas de carbono por erosión acelerada son patentes en las regiones montañosas del estado donde los paisajes nos indican los grados de pérdida de suelo importante, mediante estos procesos el carbono orgánico que ingresa al suelo a través de las excretas del ganado se redistribuye en el paisaje e impacta los acuíferos en diversos grados desde escalas locales a nivel de las microcuencas y regionales en las macrocuencas.

Uno de los servicios ecosistémicos del suelo más amenazados en el estado es su papel en la recarga de los mantos acuíferos y en mantener saludables los cuerpos de agua, presas, bordos, ríos y arroyos. Esto se refleja en el avance de la desertificación, la pérdida de la salud del suelo-agua y aire, acentuada gravemente en los últimos años. Es notable la pérdida del valor estético en el paisaje del entorno de la capital del estado donde los aportes de cursos de agua secundarios y terciarios al cauce principal del río Querétaro muestran grados de contaminación muy elevados producto de la actividad antrópica doméstica e industrial sobre todo dañan la imagen y la salud de los habitantes cercanos a las zonas de su curso en las diferentes delegaciones cercanas al centro histórico desde su curso en Jurica.

Otro efecto de la actividad antrópica ha sido la modificación del ciclo hidrológico, en amplias regiones de los valles el agotamiento de los mantos acuíferos ha hecho necesario la perforación de pozos a mayor profundidad con mala calidad agrícola del agua por su contenido de sales, sobre todo de sodio, esto induce cambios a corto plazo en las propiedades químicas de la solución del suelo y paulatinamente cambia el comportamiento fisicoquímico de los suelos reflejándose en una disminución de su productividad como parte de graves y costosos problemas de degradación.

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