“Libertad Universal”

19/11/2014
08:22
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La grave crisis por la que atraviesa el país, no ha dejado impoluto a ningún sector. Consecuencia de lo anterior el sindicalismo nacional, bien sea éste “oficial” o independiente, carece de liderazgo y cohesión. Ya lo hemos apuntado y ahora lo confirmamos, el corporativismo sindical sigue siendo un eje del gobierno en turno aun sin importar ideología, partido político o colores del que éste emane.

En el ámbito laboral, debemos resaltar la grave contradicción que en días pasados incurrieron el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) y el secretario de Desarrollo Sustentable Marcelo López, respecto del porcentaje de desempleo en Querétaro, pues mientras el primero afirmaba que había aumentado, el segundo dijo que había disminuido; en fin, ni a quien hacerle caso, pues dentro de la crisis invocada al inicio de esta columna, la principal es la desconfianza que pulula en todo México y como las estadísticas son como las minifaldas: enseñan mucho pero ocultan lo principal, lo cierto es que en la vida cotidiana, vemos como cientos (quizás miles) de jóvenes egresados de universidades o tecnológicos no encuentran las oportunidades que merecen y cada día, por desgracia vemos como las madres amamantan más a sus hijos para la guerra y no para la vida.

Parte del mundo: “entre el crack financiero del año 29 y el estallido de la conflagración mundial del año 39, las respuestas a las crisis fueron remedios peores que la enfermedad: regímenes totalitarios, militarismo, cruentas guerras civiles, violaciones del derecho y de la vida, lasitud e indiferencia democráticas… La gran excepción fue Estados Unidos de América. El presidente Franklin Delano Roosevelt y la política del Nuevo Trato no tuvieron que acudir a medidas totalitarias ni supresión de libertades para afrontar los desafíos del desempleo, la crisis financiera, la pobreza de millones de ciudadanos y la quiebra de miles de empresas” (Carlos Fuentes en: “Personas”, edit. Alfaguara 2012 pág. 164).

The New Deal (El Nuevo Trato) programa que se desarrolló entre 1933 y 1938 con el objetivo de sostener a las capas más pobres de la población, reformar los mercados financieros y activar el dinamismo de una economía estadounidense herida desde la Crisis del 29 por el desempleo y las quiebras en cadena.

Algo similar sucedió en Europa, con la llamada Concertación Social en Italia con el Pacto Scotti y España a la muerte de Franco con los llamados Pactos de la Moncloa que resultaron grandes instrumentos de la macroeconomía para unir a cada país y desde luego evitar su dispersión y conservar un verdadero Estado de Derecho. En México nos urge la Concertación Social, en donde todos los sectores, desde la izquierda más recalcitrante, hasta la derecha más polarizada, olviden sus diferencias y celebren un pacto verdadero para detener la violencia, la impunidad, la corrupción y disminuir la brecha entre pobres y ricos; sin embargo el problema es el de siempre: ¿quién representa realmente a todos los obreros de país, quién a los estudiantes, universidades y tecnológicos; quién a los comerciantes y campesinos y quién a los empresarios?

Pero lo principal: ¿tiene el gobierno federal la autoridad política, jurídica, social y moral, ya no digamos para convocar a dicho pacto, sino para… firmarlo y cumplirlo?

Desde luego, [email protected] [email protected], usted tiene una mejor opinión.

Especialista en Derecho del Trabajo y Seguridad Social
Correo electrónico: [email protected]

 

 

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