Las barbas del vecino del norte

21/09/2019
12:04
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Una señal que debe ser tomada en cuenta en todo el país y, desde luego, en Querétaro, llegó el pasado 19 desde la Ciudad de México, donde la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó la resolución del Tribunal de Baja California que ordenó al Instituto Electoral de aquella entidad emitir un añadido a la convocatoria para la elección de gobernador y que entonces, el amigo del presidente Andrés Manuel López Obrador, Jaime Bonilla pudiera gobernar por cinco años aquella entidad y no por dos, como originalmente debía ser.

Y no fue una resolución cualquiera, no, los magistrados recovaron la decisión del Tribunal Electoral de Baja California por unanimidad, no hubo división; los magistrados estaban clarísimos.Dicho en buen español, la resolución del Tribunal de Baja California ordenaba al Instituto Electoral remendar a posteriori la convocatoria para la elección de gobernador, a fin de que, con el parche el plazo de ejercicio del sexenio de Bonilla, que rendirá protesta en noviembre próximo, fuera de cinco años y no de dos. Mira si son cínicos.

Esta polémica inició cuando, en el Congreso de Baja California los diputados de todos los partidos políticos se pasaron por el arco del triunfo las leyes y la Constitución y decidieron ampliar, por sus pistolas, el periodo de gobierno de Bonilla, quien ha sido acusado de amañar partidos de beisbol en la Liga Mexicana.

El argumento de los legisladores fue en ese momento que los bajacalifornianos habían pedido la ampliación del plazo constitucional de Bonilla; pero jamás mostraron las mediciones o encuestas que sustentaran su decisión.

Radio pasillo en aquella entidad afirmaba que los diputados locales fueron premiados con varios millones de pesos cada uno, tras la votación que ampliaba el plazo en el gobierno del amigo presidencial.

Inconformes con esa decisión, diversos partidos políticos y ciudadanos impugnaron la sentencia mediante diversos recursos de inconformidad que el pasado jueves llegaron al Pleno de la Sala Superior del TEPJF, que determinó que el periodo de la próxima gubernatura bajacaliforniana deberá ser de dos años.

Si bien este tema aún no está agotado, por cuanto ve a su proceso judicial pues Bonilla, el amigo del presidente, y sus secuaces —los secuaces de Bonilla, aclaró, porque luego hay quienes me reclaman—, todavía tienen una instancia a la cual recurrir: la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

No me cabe duda que lo harán, buscarán a como dé lugar, alcanzar su objetivo y tampoco me cabe duda de que no lo lograrán. No pueden los integrantes del tribunal supremo de este país violentar la ley al contentillo del gran Tlatoani y sus huestes.

Pero más allá del resolutivo y el resultado final, sea el que sea, el caso de Baja California, de Jaime Bonilla, de su amistad con el hombre del poder y de la presunta compra de votos en el Congreso bajacaliforniano, deben ser una señal para todo México, una señal de lo que no puede suceder, una señal de lo que ya no se puede permitir.

Cuando surgió el escándalo del caso Bonilla, su amigo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, hizo la de Pilatos y dijo que ese era un tema local en el que no se metía por aquello de la división de poderes y la independencia de los estados; sin embargo, lo que se vio fue más un capotazo a un tema que le puede acarrear conflictos.

Un hombre que ha navegado durante los últimos 18 años con la bandera del combate a la corrupción, aunque en los hechos varios de sus más cercanos colaboradores carezcan de tan encomiable virtud, no quiso entrar en un tema a todas luces de corrupción e ilegalidad.

La lección del caso Bonilla debe servirnos también a los queretanos como ejemplo de lo que no se puede permitir; los amiguismos, los favoritismos, el poner en los sitios estratégicos a quienes simpatizan con uno, aunque no sean capaces, no es, nunca ha sido, una buena idea.

Las tentaciones de hacer eco a este tipo de acciones ya se observan en todos los partidos políticos en lo local y las señales ya son en unos casos, clarísimas. Cuidado. ¡Digo!

El último párrafo. En el tema del ganadero michoacano al que atacaron el pasado 4 de septiembre en la colonia Pueblo Nuevo, en el municipio de Corregidora, hay todavía mucho hilo por descubrir; por lo pronto, tras la ejecución del hombre, en pleno quirófano en un hospital privado de Morelia, Michoacán, tira por la borda la versión oficial emitida por autoridades locales, en el sentido de que el hombre era un ganadero michoacano, homónimo de un relevante miembro de un grupo criminal. Hay dudas que se tienen que aclarar. ¡Les digo!

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