13 / junio / 2021 | 11:59 hrs.

La red narcopolítica de la familia Salgado

Héctor de Mauleón

El niño, nacido el 5 de julio de 2015, fue registrado en Acapulco, Guerrero, ante la oficial 61 del Registro Civil, María Martha Cecilia Adame.

Según el acta levantada por la oficial, el abuelo materno del menor responde al nombre de Félix Salgado Macedonio. El abuelo paterno: al de Joaquín Alonso Piedra.

El documento indica que los padres del niño son los señores Joaquín Alonso Bustamante y Evelyn Cecia Salgado Pineda.

El acta de nacimiento, cuya copia se encuentra en poder del columnista, quedó registrada en el libro 10 de la Oficialía 01 bajo el número 015859413.

Como se sabe, Salgado Macedonio es el frustrado candidato a la gubernatura de Guerrero, y hoy líder estatal de Morena. Su hija, Evelyn Cecia, heredó la candidatura y hoy se encuentra en campaña por dicho instituto político.

Unos meses después de que el hijo de Evelyn Cecia y Joaquín Alonso Bustamante fuera registrado, seis taxistas fueron asesinados en un sitio de la colonia Icacos. Los choferes fueron rafagueados mientras conversaban al pie de sus autos.

La Policía Federal responsabilizó de los hechos a un grupo de sicarios conocidos como Los Rusos: el brazo armado del Cártel de los Beltrán Leyvaen Acapulco.

El rastreo de Los Rusos duró exactamente 30 días. Los localizaron en la Costera Vieja. La División de Investigación de la Policía Federal entró por ellos de madrugada a un domicilio en el que había armas, cargadores, aparatos de radiocomunicación.

Confesaron que habían asesinado a los taxistas porque estos “halconeaban” en beneficio del Cártel Independiente de Acapulco, CIDA. Dijeron que se hallaban bajo las órdenes de una mujer conocida como La Señora, esposa del narcotraficante, detenido desde 2014, Héctor Beltrán Leyva, alias El H, y para un empresario encargado de lavar los activos de la organización: Joaquín Alonso Piedra, conocido como El Abulón.

Joaquín Alonso Piedra era precisamente el abuelo paterno del niño que la hoy candidata de Morena acababa de llevar al Registro Civil. El consuegro del líder de Morena en Guerrero, Félix Salgado Macedonio.

Las masacres y “levantones” se sucedían en las calles del puerto. Con frecuencia aparecían narcomantas que señalaban al fiscal general del estado, Miguel Ángel Godínez, así como a funcionarios, comandantes y policías ministeriales, de brindar protección al Cártel de los Beltrán.

En julio de 2016, tras la detención de Los Rusos, las autoridades llegaron hasta el líder del brazo armado, Carlos Alberto Navarrete, El Ruso, jefe de plaza de los Beltrán en el puerto. Lo detuvieron al lado de una joven que era líder juvenil del PRI en Guerrero –y media hermana de la entonces titular de la Secretaría de la Mujer.

El 28 de julio de ese año, Joaquín Alonso Piedra, El Abulón, fue aprehendido en un taller, al lado de uno de sus hijos, Iván David Alonso Bustamante, a quien meses atrás se había nombrado coordinador de vinculación empresarial de la Fundación Colosio.

La caída de El Abulón precedió por unos meses a la de La Señora, Clara Elena Laborín, esposa de Héctor Beltrán Leyva. Fue acusado de lavado de dinero, entre otros delitos, y actualmente se encuentra recluido en un Cefereso federal.

Según las autoridades, Alonso Piedra era el contacto entre los Beltrán, el mundo empresarial y la clase política de Acapulco. La investigación que se le siguió estableció que entre sus vínculos se hallaba Tony Rullán, “el señor de la noche”, empresario de antros, bares y discotecas del puerto.

Fichas de inteligencia del gobierno federal ubicaron a los dos hijos del Abulón, Joaquín Alonso Bustamante e Iván David Alonso Bustamante, como operadores y “lavadores” de los Beltrán: el primero, con quien la actual candidata de Morena procreó un hijo, desde diversas empresas inmobiliarias. El segundo, a través de la vinculación con funcionarios y líderes políticos.

De ese mundo tenebroso y de esa intrincada red de intereses criminales y políticos forman parte Salgado Macedonio y la actual candidata de Morena a la gubernatura.

Allá todos lo saben. Pero son pocos los que lo dicen.

@hdemauleon
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