La justicia que no llega

Maricruz Ocampo Guerrero

A cuatro horas de arresto fue sentenciado el alcalde panista de Cadereyta de Montes, León Enrique Bolaños, por violencia política ejercida en contra de la Regidora Montserrat Gómez. En Pinal de Amoles el Presidente Municipal priista, Isidro Garay, busca la reelección a pesar de existir una denuncia ante la Fiscalía General del Estado y una queja en la Defensoría de Derechos Humanos por violencia política ejercida en contra de Lorena Aguas Landaverde.

Mientras tanto el priista Paul Ospital apela la decisión del Tribunal Electoral del Estado de Querétaro quien lo encontró culpable de ejercer violencia política del género al impedir la participación de una mujer militante en el Comité Municipal de Corregidora. De igual manera, el presidente estatal del PAN, el diputado local Agustín Dorantes, busca revertir el fallo en su contra derivado de la denuncia por violencia política ejercida en contra de la diputada Laura Polo Herrera.

En el ámbito federal, hace apenas unos días, Gerardo Fernández Noroña, del PT, tuvo que ofrecer una disculpa pública por las agresiones en contra de la diputada federal Adriana Dávila para evitar ser integrado al Registro Nacional de Personas Sancionadas en Violencia Política Contra las Mujeres en Razón de Género, lo que le impediría participar en el proceso electoral que viene. El honor de ser el primer queretano en formar parte de dicho registro es el alicaído, José Alejandro Ochoa Valencia, edil encarcelado de Colón.

Las reformas en materia electoral del 2020 hicieron énfasis en el combate a la violencia política contra las mujeres en razón de género, sin embargo ningún partido se destaca por no ejercer estas prácticas de manera cotidiana. En Querétaro están generalizadas y ha sido una lucha cuesta arriba de los grupos de mujeres combatirla al interior de sus partidos y de las instituciones en las que participan.

La naturalización de la violencia contra las mujeres ha permitido y facilitado que muchos hombres de la política agredan sin recato a las mujeres con las que comparten la vida pública. Funcionarios como el finado Dr. Mireles en Michoacán son recordados por sus expresiones misóginas y machistas que hace poco eran celebradas como “pintorescas”. Tal es el caso de Vicente Fox y sus “lavadoras de dos patas”, Carlos Hank Rohn y su frase célebre “mi animal preferido sigue siendo la mujer” o Peña Nieto y su “no soy la señora de la casa”.

En Querétaro los presidentes estatales del PAN y del PRI han sido señalados por ejercer violencia en contra de mujeres que buscan ejercen sus derechos políticos. Si se ratifican las resoluciones en su contra ni Dorantes ni Ospital podrán participar en las contiendas y sus nombres serán inscritos en el Registro Nacional como agresores.

Sin embargo las ruedas de la justicia electoral siguen girando lentamente y las sanciones son de plano ridículas, como los demuestran las cuatro horas de arresto del alcalde Bolaños que más tardará en entrar que en que le abran para salir.

 

 

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