La importancia de las designaciones en el INE

María del Carmen Alanís

En retrospectiva parece lejano el año 1994, cuando por primera vez el entonces Instituto Federal Electoral ganó autonomía al aprobarse la figura de “Consejeros Ciudadanos”. Estas personas eran propuestas por las fracciones parlamentarias en la Cámara de Diputados y se retiró el requisito obligado de la abogacía para poder ocupar el cargo. El nombre se transformó de Consejero Magistrado a “Consejero Ciudadano”.

En 1994 las y los Consejeros Ciudadanos contaron con la mayoría de los votos en el Consejo General, este nuevo esquema aumentó su influencia en el máximo órgano de toma de decisiones y en las direcciones de la institución. Dos años después, en 1996, se llevó a cabo una nueva reforma que buscó profesionalizar la función electoral, por ello, se sustituyó el nombre de “Consejero Ciudadano” por el de “Consejero Electoral”, que hoy aún se conserva.

El 3 de abril de este año tres consejeros y una consejera terminan su mandato, por lo que la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados (Jucopo) debe aprobar la convocatoria para su sustitución. Las personas propuestas tendrán que ser electas por mayoría calificada de dos terceras partes en el Pleno.

En caso de no lograrse un acuerdo, las y los integrantes del INE podrían llegar a ser designados por insaculación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, esto a partir de las quintetas propuestas por el Comité de Evaluación, medida prevista para evitar parálisis, si no se logra la mayoría.

Las fechas de esta importante decisión están próximas y hay parámetros mínimos que se deben tomar en consideración para el proceso de selección, estos son: la transparencia, el respeto al principio de paridad, el consenso y muy importante el compromiso democrático que deben tener las y los tomadores de decisiones para mantener la autonomía del ahora Instituto Nacional Electoral (INE).

Respecto de la paridad de género, consiste en la obligación de que al menos dos de los espacios sean para mujeres.

Sobre la transparencia, es necesario que todo el proceso sea público y apegado a la normatividad. La formación del Comité Técnico de Evaluación es una pieza clave, pues serán las y los encargados de evaluar los perfiles de aspirantes y enviar a la Jucopo las propuestas. Este Comité estará integrado por perfiles propuestos por la Jucopo, la CNDH y el Inai, quienes lo conformen tienen la responsabilidad de realizar un proceso limpio y por tanto legítimo, que no deje lugar a dudas.

Actualmente el Congreso tiene mayoría calificada del partido de Morena, el riesgo está en que se creen cuotas partidarias y no se tomen en cuenta las opiniones del resto de los actores políticos, de la sociedad civil y de la comunidad académica.

No debemos olvidar por qué hace tres décadas se decidió que fuera una institución autónoma y no el Congreso quien calificara las elecciones, todo lo que ganamos al apostar por un esquema democrático, imparcial y autónomo. Olvidar las consecuencias de tener elecciones cuestionadas y el fantasma de los fraudes electorales, representa una amenaza para la democracia que nos ha costado tanto construir.

Tenemos el deber de cuidar y seguir fortaleciendo al INE, una institución electoral fuerte, en la que la gente confía, como sociedad nos toca estar vigilantes del proceso de selección. A la clase política le toca actuar con responsabilidad, proponer los perfiles adecuados, por México.

 

 

Catedrática de la UNAM. Presidenta de “12624 Consultoras”. @MC_Alanis

 

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