Huelga, otra vez

Luis Vázquez Villalón

Es la tercera vez en un solo trienio que es necesario escribir de este desafortunado tema. Las dos veces pasadas he pugnado por la negociación y la reconciliación de las partes, el reconocimiento de los derechos de nosotros los estudiantes y de la no obstrucción entre los derechos de todos los involucrados con la UAQ. Así como nuestro derecho no atropella a los del STEUAQ, tampoco los del sindicato deberían impedir que obtengamos los nuestros. “El respeto al derecho ajeno es la paz”, como bien nos señaló don Benito Juárez.

Pero esta vez ya estuvo bueno. La receta que dio como resultado esta huelga incluye solamente intereses, fines, camarillas y herramientas de política, así como una cucharada copeteada de rencor y de resentimiento contra el rector. Pretendo demostrarlo a lo largo de la presente colaboración.

Comencemos por el menospreciado e ignorado texto de la ley. En este caso, de la Ley Federal del Trabajo, que en su artículo 450 consagra el derecho de huelga, solamente cuando ésta se realice con los siguientes objetivos:

I. Conseguir el equilibrio entre los diversos factores de la producción, armonizando los derechos del trabajo con los del capital; III. Obtener de los patrones la celebración del contrato-ley y exigir su revisión al terminar el periodo de su vigencia, de conformidad con lo dispuesto en el Capítulo IV del Título Séptimo; IV. Exigir el cumplimiento del contrato colectivo de trabajo. VII. Exigir la revisión de los salarios contractuales a que se refieren los artículos 399 bis y 419 bis.

Vemos que la dirigencia del STEUAQ está tomando como base para sus alegatos las fracciones IV y VII.

Continuemos con el análisis de “Exigir el cumplimiento del contrato colectivo de trabajo”. Primero es muy importante decir que estas bases no se han señalado con claridad y menos se han demostrado con plenitud, ante autoridad competente.

A menos, claro, que con las “violaciones al contrato colectivo de trabajo” se refieran al despido de la secretaria general del STEUAQ y la secretaria de Finanzas del mismo órgano, Rosa Delia Hernández, sucedido el pasado 6 de noviembre del 2015, por no poder justificar el destino de 2 millones de pesos. El asunto llegó tan lejos que la dirigente exigió la restitución en su antiguo cargo como parte de las negociaciones para evitar la huelga que hoy vivimos. Todo esto según información de Códice informativo, y es muy congruente con el comportamiento de la dirigente.

Es interesante que, con el fin de no afectarnos a todos los demás, la universidad aceptó esta pretensión, con la única condición de que se justificara el gasto de esos 2 millones, algo que curiosamente no fue aceptado por la que encabeza al sindicato.

También tomemos en consideración el argumento “Exigir la revisión de los salarios contractuales a que se refieren los artículos 399 bis y 419 bis”.

Ésta ya se hizo y la universidad ofreció 54 millones de pesos más para ambos sindicatos. Millones que, por cierto, tendrían que venir de los generados por la propia institución, a través de los diversos productos y servicios que ofrece.

Y hasta ahí se puede. Comprometerse a más sería condenar a la universidad a eventualmente suspender sus actividades o de plano, pararlas. Debemos tomar en consideración que otros problemas económicos pesan sobre la misma, como es el tan complejo tema de las pensiones para los jubilados.

Así que no hay violaciones al contrato y ya no se puede pagar más. ¿Entonces por qué la huelga? Por varias razones. Creo que una es afianzar el poder de la lideresa sobre su propio sindicato, cada vez que éste tambalea más que nunca, y ya aquí y allá se ven muestras de repudio de sus propios agremiados. Otra es minar la imagen de la administración encabezada por el doctor Gilberto, muy probablemente para allanar el camino de alguno de los pretendientes a la rectoría que sea, o bien afín a Laura Leyva, o que se encuentre en oposición al actual rector. Ambas opciones son, en términos generales, lo mismo en este momento.

Ya no hay espacio para detenernos más en los métodos de “trabajo de tierra” que emplean para convencer a los agremiados que quedan dentro de sus filas de leales o para evaluar cuantitativamente los estragos de la huelga, pero sirva esto para demostrar que se trata de un movimiento político ajeno a los intereses de los trabajadores del STEUAQ.

Estudiante de la Facultad de Contaduría de la UAQ.

@lui_uni

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