Héroes anónimos y expuestos

08/06/2020
08:18
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Es en tiempos de crisis y de dificultad cuando se valora a las personas en su justa medida. Antes de la pandemia, el personal médico no recibía prácticamente ninguna atención y, en muchos lamentables casos, tampoco recibía la remuneración económica acorde a la necesidad de su labor. Los reflectores se los llevaban otras personas y otras profesiones menos importantes.

Fue hasta que un virus desconocido atacó al planeta, que pudimos entender lo esenciales que son los médicos, los enfermeros, los paramédicos, los camilleros y todas la personas que dan vida al sistema de salud de cada país. Y, en nuestro caso, al sistema de salud mexicano. Mientras todo el mundo era presa del pánico, mientras nadie sabía qué hacer ni cómo actuar, el personal de salud se puso –sin pensarlo dos veces– en la primera línea de batalla.

Son innumerables los testimonios que dan fe de la valentía de médicos y enfermeros ante los embates de la pandemia: jornadas de trabajo interminables; varios días y noches sin dormir; mala alimentación; falta de protección; frustración; decesos de pacientes todos los días.

No cabe duda que el personal médico son los héroes silenciosos y anónimos que, con sus limitaciones humanas y de equipamiento, han llevado el peso de esta grave crisis sobre los hombros. Gracias a ellos se han salvado vidas de personas de todas la edades y, de forma constante, nos infunden la esperanza de saber que aún existen personas dispuestas a arriesgar la vida por el bienestar de los demás.

Nadie ha sufrido la pandemia como el personal de salud. Sufrimiento que en México se ha visto agravado por la ignorancia, violencia e inhumanidad de un sector de la población que ha atacado, insultado y maltratado al personal médico de una forma indefendible, de una forma que va a ser recordada como uno de los actos más innobles de la historia nacional.

Y no solo eso, en nuestro país el personal médico se encuentra peligrosamente desprotegido. Al cerrar el mes de mayo, los doctores, enfermeros y técnicos hospitalarios presentan una de las mayores vulnerabilidades ante el virus del mundo. Los números nacionales, respecto al contagio y decesos de personal médico, son más negativos que los reflejados en las cifras de Estados Unidos, Italia, España y Brasil.

Mientras que en México, al 1 de junio, el número oficial de personal médico contagiado era de 11 mil 394 y   149 decesos (números que pueden quedarse cortos con respecto a la realidad), en Estados Unidos, un país mucho más grande y poblado, el número de personal médico contagiado era de 9 mil 282 y  27 decesos.

Por sí fuera poco, el 74% del personal de salud califica como negativa la forma en que el gobierno federal ha llevado la pandemia, de acuerdo a una reciente encuesta de Mitofsky. Los doctores, los enfermeros y todos los que trabajan en hospitales y centros de salud, han visto cómo su vida corre peligro, ante la falta de medidas y herramientas que les permitan ejercer su profesión de forma segura.

Esto se debe, en gran parte, al debilitamiento del sistema de salud. En 2020 solo se destinó un 3% del Producto Interno Bruto (PIB) al gastó en salud; una cifra similar a la de 1996 y muy lejana al mínimo de 5% del PIB que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Esto quiere decir que la salud no fue una prioridad a la hora de asignar el gasto público. Y hoy los resultados son los que son: personal médico que atiende una de las mayores crisis de salud de los últimos tiempos sin el equipo de protección necesario; traducido en contagios y decesos que bien se pudieron haber evitado.

Es de suma importancia que todos estemos conscientes de los esfuerzos y sacrificios del personal médico. Y, con la lección de la pandemia, empecemos a ponderar la salud en su justa medida: empecemos a valorar a los que ejercen esta noble profesión como se debe, y exijamos al gobierno que asigne los recursos necesarios para que en México la salud sea una prioridad.

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