Muchas incógnitas dejó el atentado perpetrado en contra del Secretario de Seguridad de la CDMX, donde él salió herido y murieron tres personas. ¿Se trata de actos de desesperación de un grupo delictivo o de descaro y confrontación directa en plena capital? Mientras nos cuestionamos las razones y qué podría seguir a estos violentos hechos, también tenemos que especular que fue el trabajo y acciones de gobierno, a quien se le acusa de no tener estrategia en el combate a la delincuencia, las que generaron esta reacción.

La Ciudad de México, antes D.F., tuvo, hace no mucho, años que podemos considerar dorados en materia de seguridad. La administración que encabezó Marcelo Ebrard en la capital, quien fue Secretario de Seguridad antes de ser mandatario, gozó de tan buenos indicadores que empezó a ser percibida como una de las más seguras del país, revirtiendo lo que por tanto tiempo se pensó.

De esa administración de Ebrard surgió Miguel Ángel Mancera, desconocido en los ámbitos de la política, quien llegó coyunturalmente a la titularidad de la Procuraduría capitalina, cuando Rodolfo Félix, entonces procurador, renunció como consecuencia de la tragedia del News Divine.

El paso de Mancera por la procuraduría, coincidió entonces con una de las mejores épocas de seguridad en la capital, de la cual él era una parte pero no el todo, lo que no le impidió adjudicarse ese logro como personal, generando una imagen política de funcionario eficaz en los temas de seguridad que tanto importan a los ciudadanos.

Mancera utilizó entonces esa imagen de seguridad del DF para lanzar su campaña publicitaria, aún como procurador, pero ya con un objetivo, ser Jefe de Gobierno. Una vez en el cargo, irónicamente, las cosas se empezaron a descomponer, principalmente en seguridad. La problemática se volvió tan frecuente que tuvo que negar sistemáticamente la presencia en el DF de grupos del crimen organizado, quienes ya se operaban no sólo vendiendo droga, sino en otras actividades delictivas, marcadamente la extorsión de negocios en diversas colonias de la Ciudad de México.

Mancera tomó la capital con buenos índices de inseguridad y la entregó mal. A la llegada de Claudia Sheinbaum se tomó la decisión de designar a Jesus Orta, cuya falta de formación policial ahondó algunos de los problemas existentes, pero la Jefa de Gobierno corrigió pronto y designó a uno de los mejores policías de México, Omar García Harfush.

Hoy García Harfush está apretando donde molesta, junto con otros funcionarios federales. Difícil de explicar el operativo diseñado para asesinarlo si no hubiera un agravio en por lo menos uno de los grupos criminales presentes en la capital, de lo cual ya nadie tiene duda, ahí están y ahí operan.

Se dice frecuentemente que no hay estrategia en materia de seguridad, pero pareciera que algo están haciendo bien, si no cómo explicar este osado atentado. Al trabajo operativo de ejército, marina y policías como encabezada por García Harfush, habrá que agregarle los resultados de la UIF que aprieta hoy en donde duele más, los recursos financieros de los delincuentes y corruptos. Entonces ¿hay estrategia?

Notario y Maestro en Políticas Públicas@AMaximilianoGPmaximilianogarciap@gmail.com

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