Hasta agotar existencias (3) | Querétaro

Hasta agotar existencias (3)

Filiberto López Díaz

Parte de las estirpes caducas, abolengos podridos y rancios, se han estado extinguiendo por el paso del tiempo o en los notarios, como el único acto valiente de un cobarde, o quizá como el único actuar cobarde de un valiente. Teólogos, filósofos, sociólogos, psiquiatras no se han puesto de acuerdo para entender lo anterior. Debaten respecto si esto último es voluntad de El Supremo o atenta contra la misma; dejo el dilema, para dar paso a una afirmación: Ante la única y verdadera democracia  La muerte, de pequeños se nos dice que, nos preparemos para la vida, para ser alguien, para triunfar y no ser del montón; empero para lo único cierto que tenemos, como es el final de nuestras vidas, pocos son los que se preparan y, el tema puede resultar oscuro, cuando es lo más natural de la propia existencia. Ante los dioses de inframundo de la muerte, como: La egipcia Sejmet, el eslavo Chernabog, la mexica Coatlicue, la vikinga Hela, la celta Morrigan, el mongol Erlik, el persa Angra Mainyu entre otros, nada se puede hacer ante su presencia. En México, tenemos un extraordinario cuento “Macario” de Bruno Traven, donde narra con precisión lo anterior. Con 54 años de experiencia como catedrático de Derecho del Trabajo en varios países y litigar en toda la República Mexicana, afirmo con plena convicción que, los grandes políticos de ahora y antaño; destacados empresarios, presidentes, presidiarios y presididos, llegan a dejar sus puestos por dos razones: El tiempo de utilidad para los grandes capitales o bien, porque cometen actos delictivos. Por ejemplo: Al director general de una empresa, lo llegan a descubrir con la venta de scrap (chatarra), le pagan sus partes proporcionales y bye; o bien, encargados de Recursos Humanos o Compras, son sorprendidos cobrando “moches”, también bye y cuando sus altos funcionarios son también corruptos, se le contrata en una empresa… ¡hermana! La razón de escribir esto, para mí es simple; pues como seres humanos, nos trazamos diversas metas a través de nuestro devenir por este mundo que, a pesar de tanto suicida u homicida, sigue siendo una hermosa maravilla; empero cuando cumplimos alguno de nuestros más elevados fines y éste se esfuma por cualquier circunstancia, el mundo se nos acaba al ver esto como una pérdida de tiempo, en vez de perseguir al siguiente sueño, pues como escribió Benjamín Franklin: “No malgastes tu tiempo, pues de esa materia está conformada la vida”. (Continuará) 

Especialista en Derecho del Trabajo, 
Certificado por el Notariado de la Unión Europea. 
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