Genaro hablando y muchos temblando

08/01/2020
09:04
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La negociación que inició Genaro García Luna con el gobierno de los Estados Unidos lo llevará, de concretarse un acuerdo con la Fiscalía que lo acusa, a entregar información detallada de las operaciones del narcotráfico y de la narcopolítica en México. Para obtener el beneficio de una reducción de pena, el exsecretario de Seguridad Pública que tuvo un papel central en la estrategia antinarco de los últimos tres sexenios, deberá revelar datos, fechas, operaciones y sobre todo nombres de personajes de alto nivel en la política mexicana que hayan participado de acciones de corrupción o protección a los cárteles de la droga en los gobiernos para los que colaboró.

 Y ahí es donde la situación se pondrá delicada para al menos tres expresidentes de la República con los que colaboró García Luna, ya sea como funcionario directo o como asesor externo: Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, junto con integrantes clave de sus gabinetes en el área de seguridad, están en este momento bajo la lupa de la justicia estadounidense y, al menos dos de ellos, Calderón y Peña Nieto, ya deben tener abiertos en este momento expedientes de investigación y seguimiento de sus movimientos financieros por parte de autoridades estadounidenses, pues ambos fueron mencionados directamente por testigos en el juicio contra El Chapo Guzmán —al igual que Genaro— por haber recibido, en sus administraciones, sobornos millonarios del Cártel del Pacífico a cambio de protección.

 Esa sola mención hace que se activen, para el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el inicio de protocolos y carpetas de investigación sobre personajes que son mencionados directamente en un juicio. Si a García Luna comenzaron a investigarlo hace más de un año, justo cuando su nombre fue mencionado por Jesús “El Rey” Zambada y Vicente Zambada Niebla, es casi seguro que también a los expresidentes mexicanos les haya abierto expedientes desde que sus nombres fueron señalados por los mismos testigos. Es decir, que en este momento ni Felipe Calderón ni Enrique Peña Nieto podrían entrar a territorio de los Estados Unidos, sin exponerse a una detención o una acción judicial en su contra.

 Es esa situación lo que explica el silencio repentino de los dos exmandatarios, especialmente del expresidente Calderón, que después de estar sumamente activo en sus redes sociales y ejerciendo su derecho a la crítica en contra del gobierno de López Obrador, en las últimas semanas ha moderado sus mensajes y comentarios y ha bajado su perfil en un cambio notorio de actitud. Lo mismo podría decirse de Peña Nieto, que no se ha vuelto a dejar fotografiar en sus escapes furtivos a Nueva York al lado de su novia Tania Ruiz Echelman y ha dejado de aparecer también en las redes sociales y en las revistas del corazón con sus temas románticos.

 Tal vez los expresidentes no sean los únicos preocupados y temerosos de lo que pueda resultar del inicio oficial de un intento de negociación entre García Luna y la Fiscalía, pero sus nombres son sin duda los más llamativos y los que más escándalo desatarían a nivel nacional e internacional si es que llegan a ser llamados a un interrogatorio en un posible juicio o si se hace pública una investigación oficial de la justicia estadounidense en su contra. Eso no quita que haya muchos otros que deben estar muy pendientes y angustiados por lo que pueda “cantar” el poderoso exsecretario de Seguridad, desde excolaboradores cercanos suyos, subsecretarios y comisionados, hasta exsecretarios de Estado, exgobernadores y uno que otro general o almirante de las fuerzas armadas que podría ser mencionado por García Luna.

 No pasará mucho tiempo para que sepamos si hay o no un arreglo entre la Justicia de los Estados Unidos y Genaro García Luna, ni tampoco para que los efectos de algún tipo de acuerdo comiencen a verse reflejados en investigaciones y expedientes en contra de figuras centrales y del más alto nivel político de los últimos 18 años. Todo es cuestión de ver en qué tono y con qué intensidad canta García Luna y con qué intensidad sus notas sacudirán el escenario de la narcopolítica mexicana.

NOTAS INDISCRETAS…

”¡Pero qué necesidad!”, nos dijo anoche la embajadora Martha Bárcena que, parafraseando al gran Juan Gabriel que ayer hubiera cumplido 70 años, comentó con cierto humor la grosería de que fue objeto por parte de la Cancillería al ubicarla en un lugar de las últimas filas y con un letrero de “Embajadores No Titulares” en la comida que ayer tuvieron los miembros del cuerpo diplomático con el presidente López Obrador en Palacio Nacional con motivo de su reunión anual. “Fue al parecer un descuido, pero ya se resolvió la situación. La verdad es que todos los embajadores son importantes y todos venimos con el ánimo de participar y poder ver de cerca y saludar al Presidente”, dijo diplomáticamente la titular de la embajada más importante que tiene México en el extranjero. Por supuesto que son conocidas las diferencias que la embajadora ha tenido con el canciller Marcelo Ebrard y el celo que le tienen a la diplomática de carrera por su parentesco político con Beatriz Gutiérrez Müeller, pero aún en ese tipo de confrontaciones hay ciertos códigos y ayer, quien haya ordenado mandar hasta la última fila a doña Martha, de verdad se le pasó la mano con la falta de respeto…Por cierto, hablando de la política exterior mexicana, cuyas líneas principales se ratifican en la citada reunión de embajadores y cónsules que durará hasta el próximo viernes, va a ser interesante ver cómo hace el gobierno lopezobradorista para conciliar la posición de neutralidad total que expresó el presidente en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ayer escaló la tensión con el disparo de misiles iraníes contra dos bases militares de Irak en las que operan tropas estadounidenses, con la incorporación de México al Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras López Obrador dice “yo no me voy a meter en ese conflicto”, el embajador mexicano Juan Ramón de la Fuente tendrá que tomar una posición clara en caso de que el diferendo llegue al Consejo de Seguridad. En todo caso no va a ser fácil mantener la política del avestruz que pregona el mandatario mexicano, porque históricamente México se ha visto involucrado, de un modo u otro, en los conflictos entre Estados Unidos y el Medio Oriente. Cosa de recordar que en 1979, después de su derrocamiento, el Sha de Irán, Mohamed Reza Pahlevi, vino a radicar en México por más de 6 meses y se instaló en la ciudad de Cuernavaca con todo y su familia. Unos años después, en 1984, comenzó el tema de los Irán-Contras, en el que los cárteles de la droga mexicanos fueron utilizados por la CIA para que, en sus ranchos y con sus armamentos, adiestraran a la guerrilla nicaraguense, además de que se facilitó la venta de armas a Irán, por más de 47 millones de dólares y se financió, con dinero del narcotráfico mexicano, a la contra en Nicaragua. Veremos si esta vez la política de “yo no me meto y no opino” le funciona al presidente López Obrador y a su gobierno …Los dados mandan Serpiente. La primera del 2020.

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