Futuro del Derecho del Trabajo (I)

09/09/2020
05:14
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“Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario”, escribió Elbert Hubbard, lo citamos pues desde la Revolución Industrial, hasta la fecha, las máquinas y ahora la informática, desplazan con singular entusiasmo, la mano de obra tradicional. La época de la pandemia aceleró diversos procesos y reveló tremendas desigualdades. En nuestro país, las relaciones obrero-patronales, encuentran su marco jurídico en la Constitución, la Ley Federal del Trabajo (LFT), y otras disposiciones. Cuando has iniciado tu vida profesional bajo el imperio de la LFT de 1931, hasta la vigente, te percatas con cierta autoridad y nada de humildad, de la vasta evolución de la materia y, si a esto agregas la experiencia acumulada durante 51 años de académico en el tema, en Latino América, el Caribe, parte de los EE. UU. y de Europa, posees experiencia para tratar el tema.

En síntesis, las recientes reformas a la LFT tienen dos fundamentos primordiales: La verdadera democracia sindical y la creación de Jueces Laborales. El primer aspecto pretende poner fin a la anarquía que reinaba en ciertas organizaciones sindicales las cuales, originaban “líderes” millonarios y eternos, con afiliados pobres; con honrosas excepciones. El segundo, a nuestro juicio se aparta de la finalidad del Derecho del Trabajo; buscar el equilibrio entre los intereses patronales y los de los empleados. El tripartidismo o tripartismo, en México desde años a tras, dio todo lo que tenía que dar, pues los representantes obreros y de patrones, en la mayoría de los casos, nunca estaban presentes en las juntas de conciliación y arbitraje, desde el inicio del juicio, hasta la finalidad del mismo; empero, cobraban puntualmente sus honorarios. Si a lo anterior sumamos la escasa inversión de algunos gobiernos, para proporcionar insumos, personal e instalaciones adecuadas para la impartición de la Justica que en algún tiempo muy lejano, fue social, el enorme rezado de juicios es extraordinarios, el resultado fue fatal, sin olvidar que, algunos litigantes no ponen del todo, sus conocimientos (si es que los tienen) del Derecho y lucran con la necesidades de sus clientes; con razón el mtro. José Campillo Sainz escribió: “La abogacía puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios”. (Continuará)

 

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