17 / junio / 2021 | 18:18 hrs.

Espinas, cruces y leyendas

Gerardo Proal de la Isla

Hace ya muchos años, tuve por primera vez la oportunidad de visitar las misiones de la Sierra Gorda, testimonios arquitectónicos de la gran tarea de evangelización

Hace ya muchos años, tuve por primera vez la oportunidad de visitar las misiones de la Sierra Gorda, testimonios arquitectónicos de la gran tarea de evangelización que realizaran los franciscanos y cuya fundación se le atribuye a San Junípero Serra, quien fue dejando huella hasta California, en el vecino país del norte y donde también le es reconocida su vocación y sus acciones.

Recuerdo que en la segunda mitad de la década de los ochenta lucía una reciente restauración en sus fachadas y su interior estaba en proceso de rescate. Particularmente en la misión de Jalpan, el entonces cronista de Querétaro, el profesor Eduardo Loarca Castillo, a quien cariñosamente llamábamos El Pater, nos dio una explicación de la iconografía que con una belleza singular mezclaba lo español, con todo aquello que estaba en el sentir de lo mexicano prehispánico y con su narrativa nos llevó a imaginar lo que ciertamente fue una lucha de ideas, sentimientos y emociones, que quedaron plasmadas en esos templos que al paso de unos lustros, se convirtieron en patrimonio de la humanidad.

Luego de un tiempo, en años más recientes, repetí la experiencia con un grupo de amigos, entre los cuales iba el entonces cronista del estado, Andrés Garrido del Toral, y nuevamente visitamos las misiones en el año que se celebraron los 300 años del natalicio de San Junípero Serra. Nuevamente estuve de frente a esa misión, con la misma emoción, pero ahora con una cámara fotográfica con la que tuve la oportunidad de registrar imágenes y multiplicar la admiración por todo aquello que significó el proceso de evangelización, en una real mezcla de culturas.

En dicha visita, la más reciente, pudimos entrar al patio de la casa, a un costado del templo en el conjunto de las misiones, tanto de Jalpan 
y Tilaco, donde en el marco de un especial silencio, nos invadió esa sensación de estar en un lugar muy único, donde pude captar, entre otras, la imagen de este árbol con espinas en forma cruz, lo que me hizo pensar en que esos lugares son los ideales para crear y conservar las leyendas, en este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

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