¿Es aceptable el fracaso?

Mi solidaridad con Sergio
22/10/2019
06:35
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Mi solidaridad con Sergio Aguayo

 

 

Los acontecimientos del pasado 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa, mostraron el tamaño del problema al que se enfrenta este gobierno. Antes de la versión oficial se supo del fracaso del operativo y después se llegó a la conclusión de que el Estado mexicano había fallado. Se multiplicaron las versiones y el discurso de AMLO, la preferencia por la seguridad de la población antes que atrapar a un capo, resulta ser una salida muy polémica que divide a la ciudadanía.

El gabinete de seguridad pasó de una versión poco creíble a una explicación más amplia. El operativo Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo, fue (en palabras del secretario de la Defensa Nacional): “fallido”, “precipitado”, sin “consenso de los mandos superiores”, con una “deficiente planificación”: además se desestimó el poder de convocatoria de la organización criminal conocida como el cártel de Sinaloa. Ante la guerra que hizo el cártel para recuperar a uno de sus patrones, el gabinete de seguridad decidió suspender el operativo y liberar a Ovidio, porque, según el secretario Durazo, no quieren “enlutar, sino resarcir el tejido social”. En las últimas semanas ha habido una escalada de matanzas que agravan el escenario. Sin embargo, Culiacán fue una prueba contundente de que la violencia va de mal en peor y la estrategia oficial no funciona.

Culiacán abre varios interrogantes: si se dejó libre a un capo a cambio de la protección de la ciudad y sus habitantes, entonces ¿el operativo falló porque la estrategia es similar al pasado y estamos en el punto cero? ¿El 17 se le dio otro golpe al avispero del crimen, al estilo Calderón? ¿Estamos ante una repetición de una estrategia fallida o sólo fue un bache dentro de una vía diferente?

El famoso cártel de Sinaloa es, según Edgardo Buscaglia (Aristegui Noticias, 18/X/2019), “una fuerza paramilitar”, “un estado dentro del Estado”. Se trata de un grupo criminal que opera en más de 80 países en donde tiene recursos, armas, empresas de fachada y redes criminales y financieras. El especialista afirma que se le puede considerar una de las tres organizaciones más importantes a nivel internacional. Sí critica el operativo fallido, pero reconoce que se ha empezado a marcar una frontera entre la autoridad y el crimen organizado. Estas intervenciones, dice Buscaglia, difícilmente obedecen al libro de texto y, a pesar de todo, se están haciendo cosas que no se habían hecho, como ir de frente contra los capos de ese cártel.

Culiacán mostró lo que ya se ha visto de sobre en Veracruz, Tamaulipas, Michoacán, Chihuahua y otros estados, una densificación del crimen organizado en el país; una captura de regiones y de estados de la República. El reto es mayúsculo y el costo de volver a fracasar resulta inimaginable. Si las fuerzas del orden no pueden tener mejores estrategias para desmantelar a las organizaciones criminales, ¿qué futuro nos espera? Urge atacar sus finanzas, cortarles el suministro de armas, deshacer sus empresas de fachada y, lo más importante, contener la violencia, como pasos indispensables para la pacificación del país.

Esa tarde en Culiacán se puso a prueba de forma radical la capacidad de la 4T para recuperar el Estado, que ha sido capturado por cárteles con poder global que se han convertido en el principal desafío del gobierno. Sería esperable que las siguientes incursiones en contra del crimen tuvieran mucha inteligencia, apoyos suficientes y una red institucional que pueda luchar en contra de las mafias que dominan el país. Será una lucha larga, cruenta y llena de decisiones complicadas. Quizá veremos enfrentamientos terribles, antes de que se pueda tener realmente un punto de “inflexión”. Pacificar el país es una prioridad, por eso es inaceptable el fracaso…

 

Investigador del CIESAS. @AzizNassif

 

 

Profesor e investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Ha escrito libros y numerosos artículos de investigación.

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