20 / junio / 2021 | 14:12 hrs.

El Presidente, principal promotor del voto útil

Jesús Rodríguez Hernández

Como hemos venido invitando a participar en las próximas elecciones con el voto útil, también en redes sociales hay una campaña para promoverlo en contra de Morena y sus aliados. En el mensaje, se invita a los ciudadanos a no apoyar a los partidos afines al presidente para que éste no obtenga una mayoría a su favor en la Cámara de Diputados, y perdería el fast track por el cual solicita a ese órgano legislativo que no le modifiquen sus iniciativas.

El sistema electoral mexicano se integra por diputados de mayoría relativa que son las dos terceras partes (300 diputados) y el 40% restante es electo por representación proporcional (200 diputados).

La combinación de ambos principios con reglas de votación mínima y tope a la sobrerrepresentación había sido suficientes para evitar que un partido político fuera hegemónico y que las decisiones trascendentes fueran consensadas entre diversas fuerzas. En esta etapa (1997–2018) los gobiernos no tenían sobrerrepresentación.

En la más reciente elección, este equilibrio se rompió el principio constitucional en favor de la coalición “juntos haremos historia”, le dieron el 61.6% de la representación legislativa y con la suficiente mayoría para modificar la Constitución en la Cámara de Diputados con el apoyo de otros partidos como el PVEM.

Otro factor favorable al voto útil es la constante descalificación en las reuniones mañaneras de los “adversarios del gobierno”. La frecuente referencia a que todo aquel que difiera con el gobierno en cualquier tema es un “conservador o corrupto” es un elemento en su contra. Se empieza a registrar en las encuestas el fenómeno de personas que están dispuestas a votar con el propósito de evitar que el gobierno mantenga una mayoría legislativa a fin.

El presidente está molesto porque culpa a otros o al pasado ya no tiene el efecto que causaba. Sus grandes obras de infraestructura están detenidas o retrasadas, sus reformas frenadas algunos jueces por inconstitucionales, la relación e interlocución con Estados Unidos no es buena. Y la tragedia de la Línea 12 del Metro no ha sido tratada con sensibilidad para con los afectados.

El presidente fue lo suficientemente explícito cuando declaró que “sí estaba metiendo las manos en las elecciones porque no puedo ser cómplice del fraude electoral”. Lo que sucede es que “meter las manos” desde el ámbito presidencial en cualquier elección se supone que es un delito.

Lo anterior se ve reflejado en la disminución en la percepción de aprobación de la población, de acuerdo con la encuesta de El Financiero de aprobación presidencial publicada esta semana, López Obrador tuvo una caída de cuatro puntos en 30 días, para situarse en 57 por ciento de respaldo, y un incremento en los negativos de cinco, para situarse en 41 por ciento. Su gran bandera de combate a la corrupción cada vez se debilita más. Seis de cada 10 piensan que ese combate ha sido muy malo, y ya se trasladaron los negativos a su persona, donde su percepción de honesto cayó de 51 a 44 por ciento.

Otra encuesta en EL FINANCIERO sobre el apoyo a las candidatas y candidatos de Morena en las 15 entidades donde habrá elecciones para gobernador, reflejó caídas en abril de tres a cinco puntos en Baja California, Baja California Sur, Colima, Chihuahua, Michoacán y Nayarit, un desplome de 11 puntos en Guerrero y de 15 en Campeche.

La ineficiencia de la administración pública federal, la pérdida de credibilidad y liderazgo del ejecutivo federal, junto con la disminución de apoyo nacional para Morena, lo han llevado a admitir abiertamente que está actuando fuera de la ley. Cita que violar la ley es defender la democracia.

La justicia debe tener tiempos y caminos distintos a la política, aunque a veces se empalmen, pero cuando los instrumentos de procuración de justicia responden a las órdenes del Presidente y se somete la ley a los intereses coyunturales de quien los controle, no se promueve la democracia, sino que se le aniquila. 

El voto útil, razonado y por tanto efectivo es la única vía para garantizar la pluralidad política, la posibilidad real de alternancia en el poder y las libertades de las personas. 

La situación en que se encuentra el país es delicada. Un gobierno con equilibrios constitucionales crearía las condiciones para que hubiera mayor prudencia y reflexión en la toma de decisiones y que otras visiones fueran tomadas en cuenta en la determinación e implementación de políticas públicas.

El elector tiene el voto efectivo, el voto útil.

 

 

 

 

 

 

Jesús Rodríguez Hernández

Ex presidente municipal de Querétaro y ex legislador 

@Chucho_RH

 

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