El futbol mexicano está secuestrado | Querétaro

El futbol mexicano está secuestrado

Gerardo Velázquez de León

Ya demostraron lo problemáticos que son, aunado a que últimamente no se distinguen por ser los mejores en su labor. Que no haya temor a hacer lo correcto.

Se han apoderado de la Comisión de Arbitraje. Son la cuarteta arbitral más poderosa de México, y no por dirigir bien los partidos, sino por el nivel de grilla con el que han actuado en los últimos tiempos.

Este fin de semana no veremos a tres de estos personajes, porque decidieron no estar, tomarse unos días para —según esto— prepararse para pasar las pruebas físicas que tanto trabajo les han costado realizar últimamente.

Roberto García, Francisco Chacón, Paul Delgadillo y José Luis Camargo controlan la Comisión de Arbitraje, y no de ahora, sino desde hace muchas administraciones atrás. El poderío con el que ejercen es de llamar la atención. Así como ponen directivos, los quitan cuando ya se cansaron de ellos, y ahora es una espectacular oportunidad para Arturo Brizio de acabar de una buena vez con este sin sentido que tiene el futbol mexicano y que se acumula semana a semana, en una fuerza mal encauzada.

El hueso es lo importante. El pago del salario por cada partido pitado, fundamental. Lo menos importante, parece ser, es preparar jóvenes. Talento nuevo que venga a refrescar a esta viciada baraja, que sigue siendo extremadamente problemática.

Brizio es un hombre que ha vivido siempre del arbitraje. Sabe los defectos y virtudes, y claro que también conoce perfectamente en la grilla que lo están involucrando. Por eso debe buscar el apoyo de los dueños de los equipos y reformar el arbitraje en su totalidad. Hay que desaparecer estos cacicazgos y formar nuevas generaciones de árbitros, porque si no han designado a jóvenes para llegar a la Primera División, seguro no es por el miedo a que cometan errores, ya que cada jornada, los grandes veteranos, de mucha experiencia, tienen una cantidad interminable de grotescos yerros. La prueba, échenle un ojo a la semifinal de Copa entre el Monterrey y el América, con esa serie de penaltis permitida por Óscar Macías, en un potrero.

No se trata de ganar o perder, sino de mejorar. Si estos árbitros ya no dan más en la cancha y lo único que entregan fuera son problemas, es momento de prescindir de ellos. Mientras sigan estando, continuarán intentando manejar a su antojo, como hasta ahora, al arbitraje mexicano, esté Brizio o quien sea.

Ojalá venga esa sacudida que tanto hace falta al arbitraje de este país. Cuatro integrantes del gremio lo tienen controlado desde hace tiempo, lo cual no es correcto en ningún grupo, mucho menos en uno que se jacta de ser el encargado de impartir justicia en la cancha.

Ya demostraron lo problemáticos que son, aunado a que últimamente no se distinguen por ser los mejores en su labor. Que no haya temor a hacer lo correcto. 

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