El festival de teatro de Querétaro: de lo grandioso a lo grandote

Juan Manuel Badillo

Feliz de contento se encuentra el gran Paco Rabell porque él y su compañía ya recibieron senda invitación para ser parte del festival internacional de teatro de Querétaro.

 Corral de Comedias será una de las sedes del festival y lo mejor de todo es que van a pagar las funciones, eso dijeron, falta que cumplan.

 Tal parece, por lo del pago de funciones, que en administraciones pasadas (no vamos a decir nombres) traían a algunas compañías a pan y agua.

 El gran Rabell se sintió incluso conmovido porque un funcionario del Instituto Queretano de Cultura y de las Artes fue a verlo hasta su Corral de Comedias para apalabrar el trato y no fue citado a las oficinas de la licenciada Paulina Aguado como los demás mortales.

 Que Rabell, quien representa gran parte de la historia teatral de este estado, conocido en la farándula local como el Broadway del Bajío, se sienta distinguido por este gesto, causa en este reportero harta ternura y aprecio por el hombre.

 Corral presentará en el Festival de teatro de Querétaro, su Fuenteovejuna, versión moderna, misma obra que piensan llevar a la Ciudad de México.

 Hasta el momento se sabe que el Festival si va, que está programado para octubre, y que se apoyará en primer lugar a las compañías locales y luego lo demás.

 Eso significa que a la mera hora el festival podría no ser tan internacional como se dijo al principio, pero aseguran que de suceder eso, no será por ganas, sino por falta de dineros y de tiempos.

 No ha de ser fácil para la licenciada Paulina Aguado, directora del IQCA, tener que ahorrar centavos para comprar el Teatro del República y restar dinero a los proyectos ya anunciados, como el festival de teatro.

 Lo del Teatro de la República es un asunto de honor y tiene prioridad, luego de la vergüenza nacional de enterarse que el histórico recinto, con el que se adornaron políticos y gobernadores, tiene dueño y cobra renta.

 No vaya siendo, en una de esas, que instalen un OXXO en el Teatro de la República y uno pueda ir a tomarse un café americano y comerse un donut donde se promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917.

 Para que no vayamos a pasar sustos gratis, el secretario de cultura de este país, el licenciado Rafael Tovar y de Teresa vino a Querétaro, de cuerpo presente, para organizar la vaquita entre el gobierno estatal y el federal y hacer la compra.

 Este reportero indiscreto supo también que todavía es fecha que el IQCA está citando a compañías teatrales para programar su participación, a tres meses de que se lleve a cabo el magno festival.

 Tres meses no es tiempo suficiente para organizar un festival internacional de teatro, a no ser que el orden de importancia se altere y de ser de relevancia internacional, nacional y luego local; sea local, algo de nacional y alguna compañía extraviada de otro país. Que las compañías reciclen obras ya montadas y que se monten escenarios de cartón y papel maché. Bien dijo un sabio y ponderado poeta callejero: nunca hay que confundir lo grandioso con lo grandote. No vaya siendo. 

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