El estallido

Jorge Meléndez Preciado

Si además sabemos que 24 horas después del estallido asesinaron a Julio César Zúñiga, líder de los huachicoleros en Hidalgo, y ahora la lucha por robar el carburante se da entre Los Zetas y el Cartel de Jalisco Nueva Generación, el mapa de lo que ocurrió el 18 de enero, es ahora muy claro

Según informaciones del Consejo Nacional de Evaluación (Coneval), el 95% de la población de Tlahuelilpan, Hidalgo, son pobres o carentes de servicios (salud, educación, etc.) Empero, en los últimos años habían aumentado los individuos que andaban en camionetas o automóviles recientes, debido al robo de combustible. Muchos de los vehículos, se supo, padecieron desabasto antes de la explosión. Las tomas en la mencionada entidad se duplicaron en un año. De mil en 2017 a más de dos mil en 2018 (Fernández Vega, La Jornada, 21 de enero).

Si además sabemos que 24 horas después del estallido asesinaron a Julio César Zúñiga, líder de los huachicoleros en Hidalgo, y ahora la lucha por robar el carburante se da entre Los Zetas y el Cartel de Jalisco Nueva Generación, el mapa de lo que ocurrió el 18 de enero, es ahora muy claro.

Como anota en sus dos más recientes libros, Ana Lilia Pérez: El cartel negro y Pemex RIP, el petróleo es una de las mercancías más fáciles de transportar sin revisión. Por ello, en los buques que están cargados con oro negro también se les introduce cocaína, ya que no hay tiempo para hacer la inspección de cada nave, algo que aprovecharon al máximo los narcos mexicanos para el trasiego de la droga de Colombia a México y de aquí a los Estados Unidos.

Estamos, pues, ante una gran red que posibilita la colaboración de miles, aunque ya sabemos que unos cuantos son los grandes beneficiarios. En Tlahuelilpan fue el caso, donde centenas de la población y de lugares aledaños llegaron e incluso se bañaron en gasolina como si estuvieran en un delirio incontrolable.

El ejército tardó en hacer llegar más tropas. También Pemex no cerró con la velocidad que se debiera el ducto pinchado. Cuestiones que deben servir de lección amarga. El momento, sin embargo, rebasó a todos. Lo dice bien Héctor de Mauleón (EL UNIVERSAL, 22 de enero), se trató de un asesinato colectivo de huachicoleros.

Hasta el momento hay 95 muertos, 44 hospitalizados y 65 desaparecidos.

En el caso actual, una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) mostró que el casi 89% de entrevistados dijo que aprobaba la estrategia de Andrés Manuel López Obrador y el 82% también lo hacía respecto a la posición adoptada por el ejército, mientras que únicamente el 20% aceptó la posición que tuvo el director de Pemex, Octavio Romero Oropeza. Entre los responsables de la tragedia se mencionaron a los pobladores 36.8%, los huachicoleros 36.6% y a Pemex con únicamente 5% (Sin Embargo, 22 de enero).

López Obrador anunció que destinará tres mil 857 millones de pesos a 91 municipios de nueve estados que se encuentran en las zonas de ductos, en las cuales viven un millón 668 mil personas.

Andrés Manuel visitó Tlahuelilpan a pocas horas del terrible suceso, algo que realmente fue osado. Ha continuado con sus giras por lugares donde hay conflictos graves, pero es necesario que no se arriesgue demasiado en momentos que continúan los ataques a la mayoría de los ductos del país, como anunció hace poco.

La guerra contra las mafias que atacan de mil formas al gobierno y la sociedad va para largo. Hay que afinar la estrategia, sumar fuerzas y dar golpes de precisión para debilitar a un enemigo que ha sido fortalecido durante años.

Esperamos que el nuevo Fiscal, Alejandro Gertz Manero, y sobre todo el encargado de la lucha contra el lavado de dinero, Santiago Nieto, den en el blanco para bien del país.

 

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