El cine mexicano no es un negocio

Juan Manuel Badillo

La buena noticia es que más gente fue a ver cine mexicano en los últimos dos meses, de hecho, fueron a ver una película en especial: ¡Qué culpa tiene el niño? De Gustavo Loza y Karla Souza. La mala noticia es que el resto de las películas mexicanas, unas 80, no recaudan ni el 10% de la taquilla nacional.

La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), reportó que la taquilla de películas mexicanas creció 100% en el primer semestre del año.

"El cine mexicano recaudó $548 millones de pesos, que comparados con los $274 millones de pesos del primer semestre de 2015", dice en el informe.

Sólo ¿Qué culpa tiene el niño?, de Gustavo Loza y actuada y producida por Karla Souza, aportó poco más del 50% de dicha recaudación nacional.

Esta comedia de embarazos no deseados recaudó 276 millones de pesos y fue vista por 5.9 millones de asistentes, lo que la sitúa como la tercera película más taquillera de los últimos 15 años.

El número total de espectadores a salas de cine creció en un 12%, con respecto al primer semestre del año pasado, al registrar ventas por 167.1 millones de boletos, comparadas con los 149.2 millones del mismo periodo en el 2015.

Mientras que la taquilla total creció en el mismo periodo un 6.2%, al ingresar de enero a junio $7,630 millones de pesos, comparados con $7,189 millones de pesos que se registraron en el primer semestre del año anterior.

La Canacine anota que México es el cuarto país del mundo con más boletos de cine vendidos. Sólo en el 2015 se vendieron 296 millones de boletos.

Pero mientras una película recauda la mitad de toda la taquilla nacional en los últimos dos meses, el resto de los títulos nacionales no logran quedarse más de una semana en cartelera.

De las 140 películas mexicanas, sólo 80 pasaron por una cartelera de cine, según datos del Anuario de Cine Mexicano, que edita el Imcine. De los 414 estrenos comerciales, sólo el 10% fueron títulos nacionales, es decir, los señalados 140 títulos.

El cineasta Paul Leduc dijo en la pasada entrega del premio Ariel que el cine mexicano no era negocio para los cineastas.

El asunto es que el cine mexicano nunca lo ha sido un negocio para los directores y tampoco se puede decir que sea una industria, a lo mucho llega a taller artesanal.

Hubo una época de Oro donde ganaban los productores, pero eso ya fue. Ahora, los que ganan son los distribuidores y exhibidores.

El director se va a su casa con su sueldo, el productor gana dos centavos por cada peso y el resto se queda en los bolsillos de los empresarios dueños de los cines y de los grandes estudios de Hollywood.

Por eso, cuando el Diablito, comediante actor y presentador televisivo, hacia la broma a Eugenio Derbez, de que se mochara con una lana de los mil millones que había ganado con No se aceptan devoluciones, el comediante y productor hacía muina y le pintaba caracoles con la mano.

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