El árbitro a tiempo

Carlos Velázquez

En su sesión del viernes 19 de marzo de este año, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), sometió a votación del pleno, “el acuerdo por el que se determina el mecanismo para la aplicación de la fórmula de asignación de las curules por el principio de representación proporcional en la cámara de diputados”.

Para entender de mejor manera el meollo del asunto, vale la pena recordar que el sistema electoral mexicano tiene una composición de carácter mixto, esto significa que, para la integración del poder legislativo, se eligen de forma directa a través de distritos uninominales a 300 diputados distribuidos en el mismo número de distritos federales en todo el país, para el caso del estado de Querétaro, nos corresponden 5. Mientras que, los 200 diputados federales restantes, se eligen por medio de un sistema de elección indirecta, es decir, a través de listas regionales distribuidos en 5 circunscripciones plurinominales, la entidad queretana pertenece a la 2, la cual se integra a su vez de 62 distritos uninominales, los cuales se distribuyen en los estados de Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas.

Desde hace 44 años la composición del poder legislativo se ha ido transformando en ambas cámaras, y se debe en gran medida a la introducción de un principio garante del pluralismo político: la representación proporcional, la cual es un medio de protección de las minorías políticas inscrito en el artículo 54 constitucional, el cual señala que ningún partido político podrá contar por sí mismo con más de 300 diputados (por ambos principios), ni tampoco podrá contar con un número de diputados que supere en 8 por ciento al porcentaje total de la cámara respecto de su votación nacional emitida.

Pese a la normatividad establecida en la legislación electoral, la cámara de diputados no ha estado exenta de los fenómenos políticos de sobrerrepresentación y subrepresentación, situaciones que lesionan la voluntad popular expresada en las urnas, tanto para los partidos que conforman coaliciones dominantes, como para aquellos que, sin lograr triunfos uninominales, tienen algún peso electoral que les hace partícipes en la asignación de curules y escaños.

El acuerdo del INE lo que busca es garantizar el principio de certeza en el presente proceso electoral y si reluce hasta ahora, obedece a que está en tiempo legal para salvaguardar el principio de representación proporcional, pues una vez que haya concluido la jornada electoral, se tendrá que proceder a la distribución de diputaciones federales plurinominales. Acusar a los consejeros de actuar de manera facciosa, no solo demerita la labor electoral, sino que contribuye al detrimento de las instituciones y de nuestra incipiente democracia.

 

 

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