Dinero hecho arte | Querétaro

Dinero hecho arte

Margarita Magdaleno

Según la tradición fengshuista china, se dice que los años en los que los meses tienen 5 viernes, 5 sábados y 5 domingos traen a cuestas una “bolsa de dinero”, tal como sucede con este diciembre.

Según la tradición fengshuista china, se dice que los años en los que los meses tienen 5 viernes, 5 sábados y 5 domingos traen a cuestas una “bolsa de dinero”, tal como sucede con este diciembre.

Realmente yo no sé si eso sea o no verdad, pero seguramente para los grandes magnates se requiere saber qué y cómo invertir, además del arduo trabajo, las insólitas herencias, los aspectos de la luna, la buena suerte, el buen tino, la lotería o cualquier aspecto determinante para la consolidación de las grandes fortunas.

Históricamente han existido quienes encuentran el gran camino para invertir en el arte; personas que se dedican a formar, cuidar, promover y  ¿por qué no?, enamorarse de las obras; son familias completas que participan en esa compleja faena.

La familia Guggenheim, por ejemplo, fueron mineros en Estados Unidos dedicados a la filantropía, aviación y al arte moderno. Destacan entre ellos Salomón R. Guggenheim, quien conformó la Fundación y el Museo, y Peggy que heredó una responsabilidad enorme, para la que no se había preparado y tampoco para darse cuenta de lo que significaba. Sin embargo, se dice que una de sus declaraciones fue que prometía comprar todos los días de su vida una obra de arte. Tampoco podemos asegurar que haya sido así, pero lo que sí la caracterizó fue que se dedicó  a la tarea de cuidar y aumentar la gran colección, que en buena parte conocemos.

La Casa de Alba es otra de las grandes “marcas” en el coleccionismo español, con obras importantísimas albergadas en el Palacio de Liria y que resguarda obras celebérrimas como las Majas, una desnuda y otra vestida del gran Goya o El Museo Reina Sofía, donde el Guernica es una de las obras más distintivas de la colección de Picassos de la reina de España.

En México hay muchas colecciones privadas que han sido la base para el establecimiento de museos para todo el público; son espacios de cultura muy importantes como el Museo Federico Silva en San Luis Potosí. Existe en Puebla el Museo Amparo con su colección variada que atesora desde mobiliario hasta selectas piezas de arte precolombino mexicano; está también la Casa de Frida Kahlo  en la CDMX con todo el espíritu de la artista; el Museo Diego Rivera con sus piezas arqueológicas, que alberga colecciones privadas de grandes benefactores de la cultura mexicana, por citar sólo unos cuantos ya que muchos artistas han legado sus casas con los menajes que las habilitaron.

Muy especial mención merece el primer gran museo virtual, a partir de 2002 que muestra una enorme colección iniciada en 1978, sin duda, la más completa y sin comparación en la calidad de la curaduría y el espíritu coleccionista es el Museo Virtual de Andrés Blaisten, ubicado en la Ciudad de México y para todo el mundo con varios  miles (alrededor de 20 mil piezas) de obras del arte mexicano, sobre todo de los siglos XIX y XX.

Y seguramente en muchos países, o casi en todos, hay colecciones privadas que ya están al alcance del público. Parte de ellas han sido expropiadas cuando se ha tratado de piezas arqueológicas que ya se integraron a los bienes de la nación, como fueron las piezas de Dolores Olmedo.

La mención original de estas líneas está encaminada a reflexionar acerca del dinero que se convierte en arte y en la cultura a través del coleccionismo. Pero también existe otra importante vertiente que se nos presenta a través de las imágenes del dinero que se convierten en obras de arte pictórico o escultórico y que han poblado el horizonte cultural desde hace mucho tiempo. Algunos ejemplos claros y hermosos se remontan a tiempos inmemoriales, cuando el dinero puso en juego la salvación de las almas gracias a la ambición de Judas Iscariote.

Actualmente la imagen del dinero motiva a los artistas de diferentes maneras, tal y como lo muestran, en otra línea y modos de la composición, muchas de las obras de Ramsés de la Cruz con su multiplicación visual de las monedas que surgen, se reflejan y se reproducen casi ilimitadamente en algunas de sus propuestas plásticas, hasta las obras de imágenes completas que dan cuerpo al protagonista célebre: el dinero.

Es deseable que el dinero more con nosotros en la abundancia necesaria tanto  para resolver la vida como para acercar el arte a nuestras arcas y nuestras vidas.

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