Diciembre sorpréndeme

Carlos Velázquez

En medio de una de las peores crisis sanitarias que hayamos conocido en los últimos tiempos, a días de concluir un año cuya economía padece serios estragos y a meses del día de las elecciones, el gobierno del estado de Querétaro a través de su Secretaría de Desarrollo Social, dio la sorpresa de que para la entrega de apoyos sociales en el transporte público, por esta ocasión, solo se proporcionará a personas con discapacidad y adultos mayores, es decir, se excluyó a la población estudiantil.

El pretexto, más que la razón, fue porque debido a la pandemia, no hay clases presenciales, por lo tanto, los estudiantes no tienen necesidad de acudir a la escuela así que no ocupan el apoyo para el transporte. Sobre este particular, vale la pena recordar a nuestros lectores los precios en las tarifas del transporte público, las cuales de acuerdo al comunicado 042/18 del Instituto Queretano del Transporte, son de 11 pesos para el público en general y de 9 pesos para el público preferente (estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad), mientras que los transbordos son de 5.50 y 4.50 para cada grupo, respectivamente. Al gobierno hay que recordarle que la movilidad no se limita a la vida estudiantil, pues se extiende al ámbito laboral, familiar, de salud y esparcimiento.

Según las estimaciones que año con año proporciona el INEGI en su “Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares”, se ha estabilizado el porcentaje que los estratos de menores ingresos destinan al consumo de servicios como el transporte público, el cual oscila en cerca del 30%. Aunado a esta situación, el mismo órgano encargado de producir estadística seria y confiable, en su “Encuesta sobre el Impacto Económico Generado por COVID-19”, relata las afectaciones que tuvieron las empresas en cuanto a disminución de ingresos, baja de demanda y escasez de insumos. Tanto el nivel de gasto como la disminución de ingresos, sumado a un retiro del subsidio, son factores que acrecientan la crisis económica y profundizan las desigualdades en la zona metropolitana del “Querétaro orgullo de México.”

Frente a dicha problemática, las fuerzas políticas se han caracterizado por su mutismo, seguramente porque están ocupados en la etapa de sus procesos internos, mientras que, por otro lado, los rectores de las principales universidades públicas del estado se han distinguido por su silencio cómplice, a excepción de la rectora de la UAQ, quien con la prudencia que le caracteriza hizo un atento llamado.

El transporte público es un talón de Aquiles para el partido en el gobierno, pues hace 5 años se propuso eliminar el sistema anterior para generar uno supuestamente mejor, no lo consiguió. Los autobuses siguen haciendo esperar largos periodos a los usuarios, las unidades solo han mejorado en algunas y la tarifa es un punto medular sobre la cual no se ha prestado la debida atención, ésta debiera ser un aspecto a considerar en la presentación de las próximas plataformas electorales.

 

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