Del despiste al destape | Querétaro

Del despiste al destape

Paola Rojas

Las autoimposiciones de Andrés Manuel y de Anaya, le han dejado el monopolio del misterio al PRI, que capitaliza la expectativa a su favor

Todos atentos al destape del candidato priísta. El ritual está de vuelta. El jefe en turno del partido (no Ochoa, sí su tocayo en Los Pinos) prometió noticias para hoy.

Mientras tanto en el Frente Amplio Democrático siguen apostándole a posponer las decisiones. No han dicho siquiera cuál será el método para definir al candidato. Descartan una elección abierta con el argumento de que el PRI podría interferir en ella. En realidad, no quieren esa vía porque al dirigente panista no le alcanzarían los votos para ganar. La decisión tiene que quedar en manos de las cúpulas de los partidos que integran la coalición para que Ricardo Anaya sea el elegido. Mientras tanto, pasan las semanas y crecen sus detractores. Amarillos, azules e independientes que aspiran a esa misma candidatura, deploran los atropellos que buscan culminar con la imposición anayista.

En Morena no hay duda. El partido fue creado para que López Obrador llegara a la boleta. El anuncio de que el candidato presidencial va a ser elegido mediante una encuesta parece una broma de esas sin gracia. Eso sí, le permite acceder al presupuesto y los tiempos de las precampañas. Puede promover otro poquito su imagen, por si acaso existe algún distraído que no lo conozca luego de dieciocho años en campaña.

Las autoimposiciones del sempiterno Andrés Manuel y del gandalla Anaya, le han dejado el monopolio del misterio al PRI. El Revolucionario Institucional disfruta gustoso del ritual del tapado y capitaliza la expectativa a su favor.

El elegido presentará su renuncia al ministerio que encabeza. Esperemos que no sea con el afán de tapar en el futuro la corrupción de nadie. Este país ya no aguanta que sigan drenando su presupuesto.

EL HUERFANITO. Me dicen que el secretario de Salud, José Narro, no está interesado en la candidatura priísta para ser Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Talento, simpatía y opciones tiene de sobra. Si no es la presidencial, regresará a la academia. Llevará su experiencia e inteligencia de vuelta a las aulas de la UNAM.

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