De nuevo a color amarillo

Abigaíl Arredondo

¿Cómo vamos con la pandemia? Es una de las preguntas más frecuentes en estos días, sobre todo en nuestra entidad.

No sorprenden tanto las cifras de México en comparación con otros países, que tienen números más alarmantes, sino en cuanto a la tasa de mortalidad. Somos el cuarto país con mayor número de muertes a causa de esta enfermedad y, además, tenemos la tasa más alta en el mundo, superior al 10%, esto es, de cada 100 enfermos 10 no logran superar el padecimiento.

Ello ha llevado a las autoridades federales a modificar el semáforo epidemiológico, trayendo consigo un revés para muchos estados.

Cuando inició el 2021, Querétaro había transitado al color verde en el referido semáforo, que permitiría la reapertura total de actividades. Si bien el semáforo amarillo permite que muchos sectores, como el restaurantero o el de espectáculos y centros nocturnos abran sus puertas, ello no es signo de bajar la guardia.

No obstante, tal fue el repunte de casos que se registró el pasado fin de semana que, a criterio y parámetros del gobierno federal, Querétaro volvió este lunes al semáforo amarillo. El punto es que los números de contagios, hospitalizados y decesos sigue en aumento y la presión social es tal que hace irreversible pensar en parar nuevamente actividades.

Me parece que la economía ha sido duramente lastimada por la política de encierro y, en efecto, lo conveniente es permitir que las y los ciudadanos puedan continuar en la medida de lo posible con sus actividades normales, pero también no podemos caer en la relajación y asumir que todo camina con orden y tranquilidad.

Es necesario que las autoridades refuercen las medidas de prevención e implementen brigadas de revisión masiva, no solo para aplicar pruebas y detectar personas infectadas, sino en cuanto a revisar que en los establecimientos mercantiles o de prestación de servicios, los dueños o encargados apliquen y respeten los protocolos de sanidad.

Como se quiera ver, los tiempos demandan acciones extraordinarias, y ello comienza desde la responsabilidad de cada uno.

Debemos ser conscientes del riesgo que tenemos frente a nosotros y nuestras familias. Estamos ante un sistema de salud debilitado y agotado por meses interminables de pandemia. Además, la crisis económica se agudiza y hace mucho más difícil su reactivación. Sería muy grave en estos momentos retroceder al semáforo rojo.

Es tiempo de que, juntas y juntos actuemos con responsabilidad.

Por todo lo anterior, te invito a que actúes con responsabilidad. Trata de evitar el contacto humano innecesario, así como traslados superfluos.

Aguarda en tu hogar, usa cubrebocas, gel antibacterial y todas las medidas sanitarias a tu alcance. Solo así saldremos adelante.

En cierta manera, debemos ver al semáforo no como un freno o un acelerador de la actividad económica, sino como una llamada de alerta y de prevención ante el crecimiento de la pandemia, una llamada que los gobernantes deben tomar en serio para actuar y tomar decisiones.

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