24 / julio / 2021 | 08:28 hrs.

De deudas y saldos pendientes

Fernando Paniagua

La de la deuda pública queretana es una historia que debe ser reconocida, contada y difundida y en la que, necesariamente, se debe hablar de los últimos cinco gobernadores.

Esta semana el gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, reveló que la entidad y los queretanos ya no tenemos pasivos públicos; en otras palabras, la deuda pública del estado ha quedado saldada.

Al inicio de la actual administración, en octubre de 2015, la deuda pública sumaba mil 626 millones de pesos y, a principios de 2020, ese pasivo ya se ubicaba en los 128 millones de pesos. Pero la historia de la deuda pública queretana no arranca ni se acaba en la actual administración estatal; eso hay que reconocerlo. En esa historia hay de destacar los nombres de Enrique Burgos García, de Ignacio Loyola Vera, de Francisco Garrido Patrón, de José Calzada Rovirosa y de Francisco Domínguez Servién. 

Ellos cinco, en sus circunstancias y bajo las condiciones que les tocaron, sumaron para que hoy, Querétaro, sea una de las dos únicas entidades de México que no tienen deuda pública, la otra es Tlaxcala.

De acuerdo con el reporte  Financiamiento y Deuda Pública del Estado de Querétaro, 1993-2019. SAE-ISS-16.23-19 de la Cámara de Diputados, la evolución de la deuda pública queretana comenzó a crecer en 1995, cuando, obligado por el gobierno federal de Ernesto Zedillo, Enrique Burgos García, debió contratar deuda por mil 280 millones en Unidades de Inversión (UDI’s) para enfrentar la crisis de 1994. Querétaro tenía una deuda, antes de esa fecha, de apenas 343 millones de pesos.

Del 1994 a 2009, la deuda pública queretana subió hasta los dos mil 350 millones de pesos y en el inter hubo varios esfuerzos exitosos del gobierno de Ignacio Loyola para renegociar la deuda, lo que derivó en que ésta no creciera tanto. A partir de 2009 y durante los 10 años siguientes, los mandatarios estatales y sus encargados de finanzas, trabajaron para amainar los pasivos que el gobierno estatal y, en consecuencia, los queretanos, teníamos.

Así, Francisco Garrido Patrón (2003– 2009), mantuvo las finanzas sanas, aunque no logró reducir el monto del adeudo, tampoco contrató deuda como sí hicieron otras entidades del país.

Luego, José Calzada logró reducir la deuda en 724 millones de pesos mediante pagos adelantados y reestructuras, por lo que los pasivos estatales pasaron de 2 mil 350, a mil 626 millones de pesos en 2015, cuando le entregó el gobierno a Francisco Domínguez.
Así, la deuda pública queretana marcó una tendencia a la baja a partir de 2009.

Según el documento de la Cámara de Diputados (http://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/se/SAE-ISS-16.23-19.pdf) el financiamiento público de Querétaro se incrementó en el periodo 2008-2009 en 380.60 millones de pesos (MDP) pero advierte que la entidad tiende hacia la disciplina financiera, porque los flujos de financiamiento se han reducido.

Y así ha sido, tal como lo hemos visto líneas arriba y, del 2010 a la fecha, la deuda queretana sólo ha bajado hasta ser hoy de cero.
Con ese saldo a favor entregará Francisco Domínguez el próximo 1 de octubre la administración a Mauricio Kuri González, quien, atinadamente, dijo luego de ganar la elección: “la vara está alta”, cuando menos en el tema de la deuda pública.

Quejas, dudas y comentarios: @Paniagua_Fdo 

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