16 / septiembre / 2021 | 19:32 hrs.

Cuando la neblina es más diafana que la luz

Ana Rincón Gallardo

La noticia de la balacera se consignó en medios desde la mañana, pero con ambigüedades. En uno se hablaba de un muerto, en otro de un muerto y un lesionado, no se nombraba a la víctima, ni qué fue lo que motivó a tal agresión. Conforme pasaron las horas, nos enteramos que al parecer el agredido fue el hijo del empresario Javier Rodríguez Borgio, quien fue atacado cuando viajaba en su automóvil, al salir del cine acompañado de su novia a altas horas de la noche, en el otrora pacífico fraccionamiento Jurica Campestre.

Todo indica que la lujosa camioneta Mercedes Benz fue interceptada por dos camionetas desde donde unos sujetos fuertemente armados dispararon contra la pareja en más de setenta ocasiones, en lo que parece más un ajuste de cuentas que un intento de secuestro. La agresión fue repelida por los escoltas del junior, quienes viajaban en otro automóvil, iniciándose así un fuerte operativo policiaco, con presencia de elementos municipales, estatales y federales, terminando en la colonia Obrera, donde se encontró una camioneta Nitro calcinada y otra unidad en la que yacía el cadáver de uno de los presuntos agresores.

Hay demasiadas interrogantes que nos inquietan. Hasta este momento, no podríamos asegurar con certeza quién fue realmente la víctima, primero se evitó mencionar su nombre, luego se habló del padre y en las últimas notas se habla del hijo, lo que nos mueve a la sospecha. ¿Por qué habrían de escatimar el nombre de la víctima de tan artero atentado? No habría motivo alguno, a menos que existieran otros datos que desconocemos el común de los mortales.

¿Dónde estaba en realidad la víctima, toda vez que con anterioridad se mencionó que estaba en Plaza Antea?, ¿Qué hacía a altas horas de la noche en un día laborable?, ¿Por qué han tratado de ocultar la información acerca de la persona herida?. Un diario aseveró que se trataba de una persona que venía en un taxi y que fue alcanzada por una bala perdida. ¿Por qué no se ha vuelto a saber de ella?, ¿De qué arma salió el proyectil que la alcanzó?, ¿Quién responderá legalmente por esta eventualidad?, ¿Es lícito iniciar una balacera, aunque sea para repeler una agresión, donde pueden salir lastimados ciudadanos que ni la deben ni la temen?, ¿Y qué decir de las armas de los escoltas?

¿Reaccionaría la autoridad con igual presteza si se tratara de Juan Ciudadano, o tuvo que ver la cercanía de la víctima con los poderosos? ¿Por qué estaba calcinada la unidad, sería para no dejar pistas?

Recordemos que Javier Rodríguez Borgio es amigo personal del hoy gobernador, a quien reconoció como tal e incluso aceptó haber recibido su apoyo para su campaña. Además de haber sido vinculado en hechos delictuosos, sin que hasta la fecha nadie lo haya tocado con el pétalo de una rosa. Uno de sus “negocios” es el execrable Big Bola, donde despelucan a las pobres queretanas que sueñan con dinero fácil, lugar sórdido de infaustas historias más cercano a la actividad gansteril que a la persecución del bien común.

A pesar de toda esta neblina en la que se pretendió esconder los sucesos, queda de manifiesto que la ley de la selva está vigente en Querétaro que se aleja de sus principios que le dieron renombre, lo que deja en claro que sólo los amigos de los poderosos pueden mover a la justicia y defenderse de los delincuentes, pero… ¿Quién es quién?

Post data: Siguen saliendo varias versiones contradictorias acerca de la balacera del miércoles.

Analista política. [email protected]

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