Croquetas de pejelagarto, chipilín y apapachos

15/01/2020
09:36
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La República reunida ayer a través de sus poderes Ejecutivos en el Palacio Nacional parecía que iba a crujir por la tensión de las últimas semanas entre el gobierno federal y los gobiernos estatales, pero en vez de los tambores de guerra que algunos mandatarios de oposición había anticipado, lo que se escuchó en el mítico salón Tesorería del vetusto palacio fueron risas, mensajes de conciliación, coordinación y unidad y un brindis también tropical con agua de guanábana.

Mientras que con las delicias de la gastronomía tabasqueña, en primer tiempo croquetas de pejelagarto, de segundo tamal de chipilín y de tercero estofado de short rib, el presidente Andrés Manuel López Obrador conquistó el paladar de sus 32 invitados especiales —30 gobernadores, una gobernadora y la jefa de Gobierno— con la mano izquierda y el oficio político que le caracteriza, pidió desde el inicio a todos los comensales, entre los que también estaban miembros de su gabinete, que “hoy no hablemos de política, ni de temas de trabajo” y que sólo tuvieran el gusto de compartir y relajarse, mientras hacía un llamado a la unidad y al trabajo coordinado “por el bien de la República”.

Así, el mandatario nacional, que todavía en diciembre pasado azuzaba desde su conferencia mañanera y exhibía a los “gobernadores flojos que no se levantan para asistir a las reuniones de seguridad en sus estados”, ayer dejó de lado cualquier reclamo o reproche y con un breve mensaje de 10 minutos llevó el tono de la comida a un ejercicio de convivencia política en el que dijo: “hay que respetar la pluralidad partidista” para poder trabajar coordinadamente con los estados. El mensaje cayó tan bien entre los mandatarios y mandatarias estatales invitadas que incluso los panistas, que iban preparados para tocar temas de polémica y tensión con el centro —como el Insabi—, guardaron los asuntos políticos para otra ocasión, entre ellos ese tema, y se sumaron a la comida sin agenda ni divisiones políticas.

Cuenta un gobernador de los asistentes que si bien el caos y las fallas del arranque del Insabi y su complicada viabilidad financiera no se abordaron en la mesa ni en los mensajes, en corto sí fue un tema que dominó las pláticas entre los gobernadores de todos los partidos, que entre ellos compartían, incluso con los secretarios del gabinete invitados, sus dudas y cuestionamientos al nuevo modelo de salud pública gratuita.

“Fue una reunión muy cordial, donde el Presidente manifestó su disposición a seguir trabajando en coordinación con los gobernadores, respetando la pluralidad de origen partidario. No se tocó públicamente el tema del Insabi, pero indudablemente en corto sí fue parte de los comentarios”, dijo a esta columna un gobernador panista del norte del país, mientras que otro mandatario del altiplano, del partido Morena, apuntó sobre el ambiente del encuentro en Palacio: “No se habló nada de trabajo, fue una comida que ofreció el Presidente en donde, en un mensaje de 10 minutos, nos dijo que no tenía propósito de reunión de trabajo y que en febrero nos reuniríamos para eso”.

Así es que finalmente ya habrá tiempo para la discusión, el debate y los asuntos de trabajo, por lo pronto en la reunión que en febrero les prometió el Presidente; pero ayer los gobernadores, todos los oficialistas y los opositores, decidieron disfrutar de la comida tabasqueña mientras el presidente tabasqueño los apapachaba y les confirmaba que, así como en las mañaneras y en sus discursos de gira puede ser belicoso, echador, conspiracionista y en ocasiones insidioso, López Obrador también tiene una muy fina mano izquierda con la que, cuando quiere, puede ser un mandatario que concilia y une.

NOTAS INDISCRETAS…

Detrás del feliz nacimiento del primer nieto presidencial y de la decisión de que el hijo del primogénito José Ramón López Beltrán naciera en Houston, hay una historia “complicada y difícil” en la familia presidencial, según nos dicen fuentes muy allegadas al mandatario. Por eso no es de extrañar que, dado como es a compartir cualquier momento familiar o cotidiano, como lo hizo el lunes con el cumpleaños de su esposa en un video que fue elogiado hasta por sus críticos, por la sencillez y habilidad con la que conecta y comunica el Presidente, en el caso del nacimiento de su primer nieto, López Obrador no haya dicho nada, ni en la mañanera ni en sus habituales videos en las redes sociales. ¿Será que hay diferencias o desencuentros en la familia que habita en Palacio Nacional? Que conste que es pregunta…Y aunque en la comida de ayer se tranquilizaron y entendieron “que no era ni el lugar ni el momento”, según dijo el gobernador de Aguascalientes, Martín Orozco, los nueve gobernadores del PAN no quitan el dedo del renglón sobre su cuestionamiento al Insabi y sus dudas fundadas de que el nuevo modelo sea viable financieramente y no provoque, tal como está diseñado con la ampliación de servicios, coberturas y gratuidad total, un colapso financiero en los estados del país. Así que no lo hicieron en Palacio, pero lo harán este jueves y viernes en reuniones de sus secretarios de Salud que prepararan un “modelo alternativo” de salud pública, que corrija las fallas y errores del Insabi, que tome lo bueno que sí tiene el modelo del presidente López Obrador, y lo más importante, que se aplique de manera coordinada y dialogada con el gobierno federal. El fin de semana, en Mérida, los 9 panistas se reunirán para revisar la propuesta de sus titulares de Salud y la próxima semana estarán anunciando su propuesta que, dicen, busca ser una alternativa viable, pero no un tema de confrontación sino de colaboración con el presidente López Obrador. Veremos si los otros gobernadores que también se resisten a entrar al Insabi, a saber el priista Miguel Riquelme de Coahuila, el independiente Jaime Rodríguez de Nuevo León, y el emecista de Jalisco, Enrique Alfaro, también diseñan su propio modelo de salud estatal o si se suman a la propuesta de los panistas….Preparamos el tiro. Capicúa de los dados.

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