Cosas extrañas | Querétaro

Cosas extrañas

Josué Quino

Abuelito, ¡no creí que te emocionara tanto ver Stranger Things 2!

Abuelito, ¡no creí que te emocionara tanto ver Stranger Things 2!

—La serie me gustó mucho, pero… Lo que más me gustó fue volver a vivir momentos, música, vestuarios, peinados y lugares ochenteros que creí olvidados.

—De repente me divertía más verte todo emocionado, gritando cada vez que veías cosas extrañas que salían en las escenas, y que me decías “luego te cuento, luego te cuento”.

—Esas “cosas extrañas”, son justo los referentes que nos ubican en esa época, y que hoy son objetos de culto. Son cosas extrañas el día de hoy, pero que, en esos años, todo el mundo las teníamos.

—¿Cómo cuáles?, aparte de El Halcón Milenario.

—O sea que ese sí lo conoces. 

—Abuelito, todo el mundo ha visto Star Wars, y ama a Hans Solo, ¡y quieren tener su Halcón Milenario! 

—Esos objetos han logrado unir nuestras generaciones. Aunque creo que sólo eso porque, por ejemplo, el Aqua Net, en esa versión de botellita de plástico, ya ni la fabrican. Y luego el spray de Farrah 

Fawcett, que ya nadie sabe quién es, pero en ese tiempo, todo el mundo queríamos comprar su champú para tener su cabello. ¡Mi primo Ro aún tiene uno sin usar!

—¿Y los gunis? Porque a cada ratito repetías “esa escena es igualita a los gunies”.

—Los Gonnies es una película de la cual hacen muchas referencias en personajes y en situaciones. También hay muchas escenas de El Exorcista que se robaron, pero que están tan bien puestas en la historia, que no molestan, al igual que de otras películas como Los Cazafantasmas o Vaselina. Incluso la arañota de It.

—Los que si reconocí fueron los walkie talkies. Aunque los que yo usé no eran tan grandotes. ¡Y todavía sirven!

—¡Claro! ¡Porque en los 80’s aún no se inventaba la obsolescencia programada!

—¿Qué es eso?

—Es la condición con la que ahora fabrican cosas, básicamente electrónicas, para que se vuelvan obsoletas en poco tiempo. Antes comprabas un refri, un reloj, un teléfono; se descomponían, lo mandabas a arreglar y seguían funcionando el resto de tu vida. ¡Hasta los zapatos!

—Es verdad… Los celulares hay que cambiarlos cada año o cada dos, porque si no las actualizaciones ya no les quedan y se van volviendo más lentos, hasta que te hartas y lo tiras y tienes que comprar uno nuevo. ¡Por eso ya salió el iPhone X! ¡Hasta Carmen Aristegui lo anunció!

—¡Pero comprar un iPhone X es una grosería! Ya con sus accesorios, cuesta más de 30 mil pesos. ¡Con eso vivimos seis meses!

—Pues a mí me gustaría tenerlo. ¡Está bien chido! ¡Tiene mil detalles nuevos! 

—La mayoría de los cuales no usas más de tres veces antes de que se vuelva obsoleto. Estrenar algo nuevo, siempre es bien padre. ¡Siempre! Te hace sentir poderoso. Lo peligroso es que muchísimos de esos objetos que tiran a la basura, contaminan y hasta pueden causar cáncer. 

—Sí, como las pilas desechables, que tienen mercurio y cadmio.

—¡Y la gente no lo sabe! Y van a inventar otros materiales que serán más contaminantes y desechables, hasta que vivamos en un mundo de basura desechable.

—¡Como en Wall-e! Esa peli trata de todo lo que estamos hablando. Pronto nos quedaremos sin recursos y el planeta morirá…

—No, si hacemos conciencia de ello y promovemos adquirir artículos con menos tecnología y más utilidad, además de comprar alimentos producidos en granjas familiares, en patios traseros. En Querétaro aún se puede, como dice mi prima Azucena: “Acá lo ‘orgánico’ no es marketing, es lo del mercado”, “los objetos y sus marcas van perdiendo relevancia…

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