14/08/2020
08:26
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Cuando hablamos de la felicidad, tenemos la firme creencia de entenderla como un estado de compañía, amor y plenitud,  nos parece imposible que una persona pueda  ser feliz consigo misma, por tanto, si es preciso, pagamos el precio que sea necesario para “ser felices”, es decir estar en compañía.

Pero definamos que es un apego: es un sentimiento de obsesión hacia lo que creemos nos hace felices, puede ser una persona, un objeto, una idea o una actividad. Los seres humanos a lo largo de nuestra existencia vamos creando necesidades que luego se convierten en vacíos que es indispensable llenar. 

Los apegos más difíciles de trabajar son los apegos humanos, entendernos fuera de una relación de la que teníamos dependencia (tales como pareja, amigos, familia, compañeros, etc), crea sentimientos de angustia, tristeza, ansiedad, culpa, entre otros, que al no saberlos identificar nos será casi imposible manejarlos y mucho menos entenderlos como un proceso de duelo que es necesario vivir, es decir, se vale sentir la emoción, lo que no se vale es consentirla. Es por eso que muchas veces el evitar sufrir el proceso de cierre o duelo nos hace aferrarnos a situaciones por lo general enfermizas. 

Lo primero que tenemos que identificar para hacernos responsables de nuestra felicidad es estar consientes que nosotros creamos la dependencia y así como creamos esa dependencia podemos crear nuestra independencia, y esto lo logramos amándonos, validándonos y respetándonos amorosamente.  

Pero, ¿cómo identifico que tengo apego ansioso con alguien? 

— Cuando en una relación evito ser yo [email protected] por temor al abandono o a ser juzgado.
— Cuando para “evitar” problemas me aíslo de todo mundo, cargando la inseguridad del otro.
— Cuando tú culpas o te culpan de todos los conflictos que suceden dentro de la relación. 
— Cuando sientes que no eres suficiente o no cubres las expectativas del otro. 
— Analiza si tu sentimiento hacia esa persona es amor, cariño o miedo a la pérdida. No te confundas, sé honesto y valiente. 
— Haz la lista de lo que te aporta esta relación en tu vida y de lo que te resta… Analiza los resultados, trabaja en ti y toma decisiones.  
— Observa tus relaciones pasadas y ve si estás repitiendo patrones… Avanza. 

Otro factor importante para trabajar el desapego son los miedos: miedo a sentirte vulnerable, a la soledad, a los cambios, en fin, el miedo nos hace crear situaciones de inseguridad y no nos permite ver los recursos que tenemos para aprender de las experiencias y seguir avanzando. 
Por tanto debemos ser valientes y confiar plenamente en nosotros, en nuestras decisiones, en lo que somos capaces de hacer viviendo con objetividad nuestra autonomía, en no tener expectativas, sólo vivir con intensidad cada momento que la vida nos regala.  Entonces primero trabaja en ti, analiza si eres el victimario o te parece cómodo el papel de víctima.  
Amemos pues con inteligencia, con objetividad, cuidándote primero a ti para aportar a la relación lo que te toca, trabaja lo que sea necesario, detecta lo que te es de utilidad y desecha lo que te paraliza o no te deja avanzar, si necesitas ayuda, búscala, tu vida, tu paz y tu plenitud lo valen.


Frases para trabajar esta semana

“Te acompaño… No te cargo” 
“Confío, libero y suelto con amor”  
“Atraigo a mi vida 
personas maravillosas” 

Recomendaciones de libros que pudieran ayudar en el tema que estamos trabajando. En esta ocasión les recomiendo: 

—Amar o depender, de Walter Riso. 
—Dios mio hazme viuda por favor, de Josefina Vázquez. 
—Desapegarse sin anestesia, de Walter Riso.

“Aprendamos a vivir, 
haciéndonos responsables 
directos de nuestra felicidad”


*Comentarios y sugerencias: 
Gloria Villalobos Corral 
Terapeuta de Psicología Clínica 
y Programación Neurolingüistica 
[email protected] 
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