18 / junio / 2021 | 06:16 hrs.

Compromiso ciudadano por la paz

Juan José Arreola

Se me ocurre pensar que será buena idea retomar la costumbre de saludar a nuestros vecinos, adoptar el compromiso estudiantil de no copiar en exámenes, el de ciudadano de no tirar basura en la calle, o el del empresario de alentar a sus mejores trabajadores.

En la ciudad alemana de Múnich, más de 40% de los ciudadanos se transporta en bicicleta y deja su vehículo en los parqueaderos asignados. Muchos lo hacen sin poner candado o cadenas para mantenerlos fijos. Y a pesar de eso, no hay registro de un solo robo de bicicleta en los últimos 5 años.

En la capital japonesa, Tokio, no hay un solo trabajador del municipio o el Estado dedicado a limpiar las calles o a recoger la basura… sencillamente porque la gente no la tira en la calle. Si genera alguna durante su tránsito por la ciudad, la guarda en su bolsa y la deposita en casa.

Hace unos meses, tuve oportunidad de observar, en la ciudad de Miami, un percance vehicular entre un motociclista que chocó la parte trasera de un automóvil. Ninguno de los involucrados huyó del lugar ni montó en cólera o echó pleito al otro. En lugar de eso, acordaron colocar sus vehículos sobre una calle secundaria, sitio en el que se pusieron de acuerdo en la reparación de los daños. No hubo agente de tránsito o policía que interviniera para mediar, ellos lo hicieron solos.

Otro ejemplo es el de Bogotá, Colombia. Las calles del centro son exclusivas para peatones y ciclistas de las 10 de la mañana a las 6 de la tarde. Ni un solo vehículo automotor se mete en la zona. Pasadas las 6, se observa cómo la gente que camina sobre la calle, abandona ésta y sube a las banquetas al tiempo que los automovilistas comienzan, paulatinamente y a baja velocidad, a circular.

Lecciones externas. Los detalles referidos muestran, desde mi punto de vista, el compromiso de los ciudadanos para su urbe. Son ciudades, entiendo, en las que existe la cultura de compartir responsabilidades con sus autoridades; todos se involucran en las tareas comunes; es decir, en la seguridad, en la limpieza o con la civilidad.

¿Cómo poder explicar que en el caso de Querétaro no hayamos adoptado este comportamiento? Mi respuesta es: porque hasta ahora, nadie se ha preocupado por impulsar una campaña permanente para fomentar la práctica de valores cívicos que conduzcan a hacer más amigable la ciudad.

Todos los ejemplos citados implican el compromiso individual de no tirar basura en la calle, de no robar la bicicleta o de solucionar los conflictos mediante el diálogo sin necesidad de recurrir al gobierno.

Es, ni más ni menos, cultura cívica o civilidad ciudadana que, infortunadamente, no tenemos en Querétaro y que necesariamente debemos de adquirir.

Estamos acostumbrados a achacar todo al gobierno y a aportar poco o nada en lo individual. Pensamos que la solución está en manos de los gobernantes y que nada tiene que hacer el ciudadano.

Mantener esta visión nos condena a no cambiar y, por ende, a que se profundicen los graves males que sufrimos y, peor aún, a que ningún gobierno —independientemente del partido político del que ejerza— lo solucione.

Querétaro por la paz. Es trascendental, por eso, el plan que preparan Luis Bernardo Nava y su equipo para poner en marcha en la ciudad, denominado Querétaro por la Paz. La idea es impulsar entre la ciudadanía la adopción de compromisos y/o comportamiento que son sencillos y fáciles de hacer, a fin de que aportemos a favor de la paz.

Por ejemplo, se me ocurre pensar que será buena idea retomar la costumbre de saludar a nuestros vecinos, adoptar el compromiso estudiantil de no copiar en exámenes, el de ciudadano de no tirar basura en la calle, o el del empresario de alentar a sus mejores trabajadores.

No es difícil, el tema es que todos hagamos conciencia de que debemos aportar para mejorar.

Durante los 6 años que duró la Segunda Guerra Mundial, Múnich sufrió 71 bombardeos aéreos que ocasionaron la destrucción de 65% de la urbe bávara. Sin embargo, hoy esa ciudad no tiene un solo edificio dañado; los bávaros lograron reconstruirla en menos de medio siglo, gracias al compromiso de los ciudadanos de participar y, por supuesto, a su gobierno, de impulsar la conciencia ciudadana.¿Qué esperamos los queretanos para trabajar por una ciudad en paz?

 

 

 

 

 

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