Codo fracturado | Querétaro

Codo fracturado

Sofía Pérez Pavón Vela

El paciente comienza a confiar en el método porque al realizar los movimientos y la respiración, siente satisfacción

Tiene nombre de Flor y su brazo hoy se mueve perfectamente.

Hace cuatro meses llegó Magnolia al consultorio, quien tiene siete años y sufrió un accidente con un pasamanos y se cayó, por lo que su codo sufrió severas fracturas y fue operada de emergencia.

Como no estaba en Querétaro, al regresar tuvo que ser sometida nuevamente a una cirugía, debido a que tenía muy poca movilidad y mucho dolor, ya que uno de los nervios principales de su brazo fue cortado en la primera operación.

Al llegar al centro y’u persistía la poca movilidad y no tenía sensibilidad en la quinta falange; el meñique, mejor conocido como el dedito pequeño de la mano, y desde éste hasta el medio, no podía extenderlos; su muñeca y codo se flexionaban y extendían con muy poco rango de movimiento, aunque la segunda operación había sido exitosa. 

Desde el primer día que salió del consultorio, lo hizo sin dolor. Ella va a jugar, a reírse y a convertirse en uno o varios de nuestros personajes, y actualmente usa su mano, codo y brazo de manera completamente normal. Subiré algunas de sus fotos a las redes sociales de @yubodytech por si deseas ver la gran diferencia. 

A su madre le habían dicho que era un caso con pocas posibilidades, que probablemente no volvería a sentir su meñique, y que era difícil que Magnolia aumentara el rango de sus movimientos, pero ahora puede verse que su brazo, mano, codo y dedos se mueven perfectamente.

¿Cuál es la diferencia?, ¿por qué con la metodología y’u cambia tanto? Es difícil enumerar cuando se trabaja de manera compleja y con muchos elementos, ya que no hay un orden de prioridades; todo es importante para nosotros. 

El paciente comienza a confiar en el método porque al realizar los movimientos y la respiración, siente satisfacción, e incluso cuando nosotros los movilizamos, tenemos la regla de que NO se permite sentir dolor en ningún momento.

En algunos casos, para lograrlo empleamos el juego para desviar la atención y llevar al sistema nervioso a otros patrones de movimiento cuando ha habido tensión e inmovilidad debido al dolor; muchas veces se trata de una ruptura en las cadenas de movimiento.

No solamente empleamos el juego en niños, sino también en los adultos, lo que conduce a recuperar o aprender de otra manera la forma en la que se realizan los movimientos, y por supuesto cuando se trata de niños, ellos lo ejecutan de una manera muy natural.

Para los adultos diseñamos el juego de una forma diferente y aunque en realidad no se perciben a sí mismos como si estuviesen jugando, al salir del consultorio se los hacemos consciente.

De esta manera entienden cómo controlar y cambiar el dolor desde la raíz,  es decir, desde la causa del problema.

Hoy es un día especial porque dimos de alta a Magnolia; su bracito está perfecto, tiene el rango de movimiento total y no siente dolor alguno. Además aprendió a respirar mejor, a distribuir sus cargas y a tener una buena postura; cuando se siente triste o enojada por lo que pasó, puede expresarlo. 

Así es que a festejar un caso más de éxito. ¡Hasta la próxima!

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