CNDH y el desaseo legislativo

18/11/2019
06:02
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En uno de los procedimientos más descuidados que se recuerde en el poder legislativo en la historia reciente de México se eligió en el Senado, por fin, a Rosario Piedra Ibarra como la nueva titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Entre acusaciones de trampas, incumplimientos de acuerdos e ilegalidad se dio esta elección que sin duda desgasta a la nueva presidenta por lo cuestionado del procedimiento, pero también cargado de incongruencia de quienes acusan. El golpeteo, no sólo legislativo, fue en detrimento de todos los involucrados, no sólo de la hoy ya presidenta de la CNDH, llevando los senadores su parte, ante el zafarrancho y los pleitos que llegaron a lo físico, con escenas sin precedente en la cámara alta.

El proceso estuvo muy mal llevado por los distintos filtros que pasó en el Senado, al margen de las sospechas que lo rodearon. Si bien se pudiera presumir la buena fe de los aspirantes a cualquier cargo que deba ser ratificado o electo por el Senado, lo cierto es que no se opera bajo ese principio, por lo que hay una comisión de legisladores que se encarga de determinar la mal llamada “viabilidad,” cuando lo que en realidad hace es determinar la elegibilidad de los candidatos, en algunos casos tan sencillo como evaluar si las cumplen o no.

Son seis las fracciones del artículo 9 de la Ley de la CNDH que describen los requisitos para acceder al cargo de presidente de la Comisión, de ellos podríamos considerar algunos como objetivos y comprobables, otros subjetivos y otros preferenciales. Ser ciudadano mexicano se prueba con el acta de nacimiento, así como tener 35 años. El no haber desempeñado cargo de dirección nacional o estatal, en algún partido político en el año anterior a su designación, puede solicitarse vía informe al Comité Directivo Nacional de cada uno de los partidos con registro o a la autoridad electoral. La carta de no antecedentes penales sirve para acreditar no haber sido condenado por los delitos descritos en la ley, o de haberlos, cuáles son y cuándo fueron cometidos.

Por otro lado están algunos que pueden ser evidentes, como el no haber ocupado un año anterior a su la elección los cargos de secretario o subsecretario de Estado, procurador General de la República, gobernador o procurador general de justicia de alguna entidad federativa o jefe de gobierno del Distrito Federal, se entiendería que es de dominio público dada la relevancia de los mismos. Hay otros requisitos relativamente subjetivos como la buena reputación, así como uno opcional, ser preferentemente, pero no obligatoriamente, licenciado en derecho, lo que en este caso no se dio.

Entonces, la comisión legislativa que analizó la “viabilidad” hizo un trabajo pobre, esto aunado a las audiencias donde pocos se preparan para hacer las preguntas adecuadas o cuestionar y acreditar la no elegibilidad, como sucede en las audiencias en el Congreso norteamericano.

Sigue debatiéndose el requisito de no haber desempeñado cargo de dirección nacional en partido, en este caso Morena, cuando es comprobable y evidente que ella era miembro de un órgano consultivo, que no directivo, distinción que se hace en los estatutos de los principales partidos políticos incluido Morena. Aún así, este hecho nunca fue detectado o señalado ni por la comisión ni por senador alguno antes de ser votada en el pleno.

Por otro lado, el trabajo de escrutadores y quienes avalaron la votación en su momento podría ser aún más cuestionado que el supuesto hecho de haber embarazado la urna, o la Mesa Directiva, de integración plural, que dio como legal una elección donde luego hubo discrepancia sobre el número de senadores presentes, si eran 114 o 116, lo cual es insólito para una votación de esta importancia y jaloneo previo.

Al final, Rosario Piedra Ibarra ya preside la CNDH, arribando con desgaste, sus actos y sus hechos podrían en su momento ganarle la legitimidad que un proceso mal llevado desde el principio no le dio. Episodio legislativo vergonzoso que no debe repetirse.

 

Abogado con maestría en Políticas Públicas. @maximilianogp

 

Abogado con Maestría en Políticas Públicas y Especialidad en Finanzas.

Universidad del Sur de California. 

Correo: [email protected] 

Twitter: @maximilianogp

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