Ciclos políticos

Genaro Montes Díaz

“Aquel que gobierna por medio de su excelencia moral puede compararse a la estrella polar, que permanece en su sitio en tanto todas las demás estrellas se inclinan ante ella”. Confucio.

Esta semana presenciaremos el final de la gestión política del gobierno emanado del PRI en el estado de Querétaro, al menos durante los próximos tres años en los ámbitos legislativo y municipal, así como por los siguientes seis años en la esfera estatal.

A partir de las 12 horas del próximo jueves 1 de octubre, Querétaro se pinta otra vez de azul como resultado de una aplastante victoria de Acción Nacional obtenida como oposición, gracias a que presentó candidaturas sólidas, basadas en un historial de resultados positivos y una propuesta ciudadana que les hizo ganar adeptos y credibilidad en la contienda, generando una sinergia positiva para ganar la gubernatura, la mayor parte de los municipios y recuperando la capital donde el PRI no demostró tener la capacidad para retenerla, y obteniendo también una mayoría absoluta en el Congreso del estado.

Sin embargo, como bien saben los que encuentran en la política su razón de ser y su modo de vida, ni los triunfos ni las derrotas son eternos. Del trabajo que realicen los futuros gobernantes dependerá su permanencia y continuidad dentro del quehacer político.

Hace seis años, la realidad priísta era muy diferente. Al ganar en Querétaro el PRI recobraba espacios que tuvo perdidos durante doce años de gobiernos panistas. En ese entonces, el PRI logra el triunfo gracias a un candidato que al menos en campaña, se decía cercano a la gente, aprovechando la lejanía con la que se ubicaba a su antecesor.

El 1 de octubre de 2009, afuera del Teatro de la República, fui testigo de los insultos e improperios lanzados por la multitud contra el gobernante saliente y como éstos se mezclaban con loas y vítores con los que la misma multitud aludía la llegada del supuesto nuevo PRI.

La vena priísta se exaltaba entre militantes y simpatizantes. Todos querían ser priístas o tener un vínculo cercano al gobierno que recién entraba; se ufanaban por haber recuperado el estado y satanizaban todo lo que oliera a PAN corriendo a todos los que tuvieran que ver con el partido o sus administraciones. Así llegaron, ocupando los espacios, desestimando lo avanzado y apropiándose de logros anteriores. Poco a poco se hizo la transfiguración del nuevo al viejo PRI, donde la prepotencia, la soberbia, los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la opacidad empezaron a aparecer. Su naturaleza los hizo reinventarse para ganar y fue su propia naturaleza la que los dejó nuevamente al descubierto con las prácticas que siempre los han caracterizado y por consecuencia también su naturaleza los hizo perder.

El próximo jueves inicia un nuevo ciclo, regresa un partido diferente y quienes los encabezan tienen la oportunidad de vindicar los principios de doctrina de Acción Nacional ante la ciudadanía. Gobernador, presidentes municipales y legisladores tendrán la posibilidad de trabajar para cumplir sus promesas a través de políticas públicas adecuadas, transparentes y responsables. Si lo hacen, estarán siendo leales a lo más importante que tiene una persona: su palabra. Si no lo hacen, el próximo ciclo el pueblo se los recordará y también les corresponderá salir por la puerta de atrás. Finalmente, el ejercicio de poder es un ciclo, que tiene su principio, pero también tiene su final.

Abogado y catedrático de la Universidad Anáhuac.
@gmontesd

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