Ciclos personales | Querétaro

Ciclos personales

Gerardo Proal de la Isla

La humanidad y como parte de ella usted y yo, hemos aprendido mucho de lo que sabemos a base de tiempo y observación, pasando la tarea y encomienda de generación en generación. Hoy, traemos la estafeta en mano. Es así como en un contexto de ciclos, transcurren los acontecimientos que tienen que ver con nuestro entorno y nuestro tiempo.

Así vivimos días, meses, estaciones y años. 

Cada ciclo está ligado a nuestra supervivencia, desde que aprendimos a domesticar animales, a sembrar y cosechar, conocer sobre las probabilidades de lluvia y de las temporadas en las estaciones en las que el clima es severo o amable.

Aunque el aprendizaje se da también por la experiencia, a prueba y error, al estudiar con mayor profundidad temas específicos. Esa capacidad, respaldada en la inteligencia, nos ha permitido llegar y acceder a niveles y lugares insospechados que le han dado tantas cosas buenas a nuestra especie.

Sin embargo, la propia vida individual y familiar de las personas se ve afectada por otro tipo de ciclos que nos toca vivir, sin poder explicar a ciencia cierta su origen o su final. Hablo de cuestiones que no responden estrictamente al tiempo y al espacio, sino que se presentan  improvisada y azarosamente,  pero que suelen presentarse con la tarjeta de cliclos nuevos.

En mi experiencia, sin saber por qué, me ha tocado abrir y cerrar ciclos distintos en periodos no exactos, pero sí cercanos a una década. Alrededor de cada diez años me ha tocado hacer frente a circunstancias adversas y diversas en materia tanto laboral como profesional. Es curioso, pero pareciera que  en bloques de tiempo la vida me tuviera preparadas sorpresas en las que se presentan cambios importantes que me obligan a cerrar ciclos y abrir otros nuevos.

Cada uno de ellos viene con adversidades o con oportunidades. Seguramente son resultado también de lo que ocurre cuando vivimos lo que coloquialmente llamamos temporada de vacas flacas o de vacas gordas; lanzar cohetes o recoger varas; o cuando la vida nos da a manos llenas problemas u oportunidades.

Supongo que todos los demás, tarde o temprano están en los propios mientras literalmente se vive, pues la vida suele cerrar de tajo y concluir de golpe cuando dejamos de respirar y finalmente llega la muerte, y ahí se acabarán absolutamente todos nuestros ciclos personales, completos o incompletos. 

Mientras vivimos, hacemos frente a esta característica que suele tener la vida de los seres humanos entre los positivo y lo negativo. Exito y fracaso, felicidad y amargura, lágrimas y risas. Suelen ser más llevaderos y en ocasiones necesarios cuando tienes menos edad y más energía y entusiasmo.  Así con mayor fuerza haces frente a los retos que se presentan, pero cuando el tiempo ha transcurrido y la edad ha hecho de las suyas, es inevitable acusar cansancio y ver un panorama cada vez a menor plazo, hasta el punto de no hacer planes de mucho tiempo.

Irremediablemente, debemos enfrentar todo lo que la vida nos presenta y tratar de hacer gala de la experiencia, la paciencia, la inteligencia,  la templanza y otros variados recursos atesorados para tratar de que ésta nos pueda sonreír de nuevo y tan solo conservar la esperanza, como uno de los elementos indispensables cuando se tiene que comenzar otra vez, también aquí, en este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

@GerardoProal

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