18 / junio / 2021 | 07:21 hrs.

Caravana (política) de migrantes

Juan José Arreola

Todo indica que es más fácil tener una crisis política en México antes que una solución consensuada con Centroamérica y con Estados Unidos.

La crisis está a la vuelta de la esquina en caso de que los miles de migrantes provenientes de Centroamérica no pacten un acuerdo con el gobierno federal ahora que han llegado a la Ciudad de México.

Independientemente de lo que pensemos o de la postura política que tengamos en torno a la caravana migrante, la pregunta central es: ¿Qué hará el país en caso de que el gobierno de Estados Unidos —como así todo lo indica— impida que estos centroamericanos ingresen a su territorio?

Finalidad política. Llegar a la capital de México tiene un inminente objetivo político pues está claro que la caravana pudo seguir su camino por el estado de Veracruz y, posteriormente, por Tamaulipas, que era la ruta más corta hacia la frontera estadounidense. La idea, me parece, es lograr consolidar el apoyo —consciente o inconsciente— de la prensa mexicana y el del gobierno federal del país, a fin de fortalecer la negociación ante Donald Trump para ingresar al país que gobierna.

Tender de su lado a estos dos protagonistas mexicanos clave, es para la caravana el envión requerido para cumplir su primer objetivo que es llegar a la frontera y abrir la puerta para tenerlos de interlocutores en la negociación con el régimen de Norteamérica.

La primera señal de que los migrantes esperan es el respaldo del gobierno mexicano para transformar la caravana de caminata a un viaje en transporte, de tal suerte que se elimine el desgaste físico pero, fundamentalmente, para que se llegue rápidamente al punto fronterizo. El siguiente paso es esperar que el gobierno mexicano encabece la negociación con la gente de Trump.

Recordemos que el presidente Enrique Peña Nieto ha intentado, tibiamente, frenar el avance de los centroamericanos, ofreciendo visas de trabajo, siempre y cuando se quedaran en Oaxaca o en Chiapas (los estados más pobres del país).

En los hechos, Peña Nieto ha permitido que se violen las leyes mexicanas de migración con el claro objetivo de evitar el escándalo político internacional, al impedir el paso de miles de personas que huyen de la violencia y pobreza. Si a esta actitud sumamos los pronunciamientos que ha realizado el presidente electo del país, Andrés Manuel López Obrador, de evitar agredir o frenar la caravana, queda muy clara la postura oficial mexicana.

Rumbo a la frontera. Bajo este contexto es que se encaminarán hacia los límites de México con Estados Unidos. Y es bajo este contexto que el gobierno nacional deberá de negociar con Trump el ingreso de miles de personas sin documentación legal para hacerlo; es decir, solicitará a Estados Unidos que incurra en la misma falta que el mexicano, de violar sus leyes de migración.

La segunda opción será negociar el paso controlado y seleccionado de los integrantes de la caravana, amparados en la figura de refugiados o con la entrega de visas de trabajo.

El tercer camino, que es el que abriría la crisis, es encontrarse frente a la negativa estadounidense de permitir el paso, cualquiera que sea la figura que se pretenda esgrimir.

Y entonces, ¿qué hará el gobierno mexicano con 4 mil, 5 mil o 7 mil personas varadas en su frontera norte, sin trabajo, sin documentos, con familias y con los ojos del mundo encima?

Lecciones. Hace tres años, la primera ministra de Alemania, Angela Merkel fue aplaudida por su nación y Europa entera, por haber permitido el ingreso a su país de miles de refugiados del Oriente próximo que llegaron a Alemania a través de los Balcanes.

Hoy, Alemania está invadida de grupos de conservadores y ultraderechistas que protestan por la presencia de migrantes y exigen la salida de Merkel. Hace tres años, Donald Trump calificó de “gran error” el que Europa hubiera permitido el ingreso de millones de migrantes a Europa. Hoy ha ratificado esta postura. Tal cual.

Todo indica que es más fácil tener una crisis política en México antes que una solución consensuada con Centroamérica y con Estados Unidos.

 

 

 

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