Capacidades, inclusión y política educativa

Pedro Flores-Crespo

“Ahora todo mundo nos pide que haya inclusión”, expresó una maestra de Querétaro durante los foros de consulta para elaborar el Programa Estatal de Educación 2021-2027. Que la profesora advierta esta presión hace preguntarse si el gobierno de Mauricio Kuri será capaz de diseñar una agenda educativa mucho más imaginativa de la que la administración anterior promovió y, sobre todo, de lo que el Gobierno Federal ha logrado.

Hacer un sistema educativo inclusivo y justo, implica reconocer la diversidad humana y los distintos estilos de vida. Por eso, hemos enfrentado tantos obstáculos para incluir en un proceso de escolarización pertinente a niñas y niños de jornaleros migrantes, indígenas, personas con discapacidad y a aquellos con aptitudes sobresalientes, o lo que otros especialistas llaman como “altas capacidades”. 

De acuerdo con la SEP, un estudiante con “aptitudes sobresalientes” puede definirse como aquel “que tienen una capacidad, generalmente intelectual, superior a la media”. ¿Cuántos niños, niñas y jóvenes en México presentan esta característica? De acuerdo con Mejoredu (2021), en el ciclo escolar 2019-2020, había registrados 3,156 niños de preescolar con “aptitudes sobresalientes”, mientras que en la primaria y secundaria estaban matriculados 19,593 y 13,997 educandos, respectivamente, para sumar un total de 36,746 personas. 

Lo preocupante es que del total de estudiantes registrados con “aptitudes sobresalientes”, sólo 60 por ciento de preescolares eran atendidos por las Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER). Para primaria y secundaria, esta proporción es de 70 y 35 por ciento, respectivamente. ¿Qué ocurrirá con aquellos niños y jóvenes que no reciben apoyo de las USAER? Probablemente, enfrentarán mayor exclusión.

De hecho, en los mismos foros organizados para “escuchar a la ciudadanía” con el propósito de elaborar la agenda educativa de Querétaro, no pocos profesores señalaron la necesidad de ampliar y mejorar los servicios que brindan las USAER. ¿Harán caso de esto los planificadores gubernamentales cuyas metas son simplistas e incrementales más que justas y redistributivas? 

En el estado, la preocupación por el desarrollo de personas con “altas capacidades” ha sido constante gracias a un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Querétaro. De hecho, EL UNIVERSAL publicó una nota en donde la profesora Martha

Beatriz Moreno calcula que en el estado existen más de 9 mil menores y jóvenes con esta característica y que, desafortunadamente, no son atendidos (03/12/21). La exclusión de este grupo ocurre cuando el aula, la escuela y la sociedad no entienden ni responden a sus necesidades, afectando así su salud emocional, desarrollo intelectual y trayectoria escolar. Para responder a este problema desde el análisis y la investigación, se creó “Genialmente, aprender es genial”, un “espacio psicoeducativo” que “busca romper con modelos tradicionales de educación” para reconocer la neurodiversidad, trabajar con ella, propiciar procesos de verdadera inclusión y hacer –si los escuchan e incorporan su experiencia– que la políticas educativas sirvan a la gente.  

Investigador de la UAQ

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