Cáncer, el reto no superado

Ana Rincón Gallardo

Hace apenas unos días el nuevo secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, presentó ante la Cámara de Diputados el paquete económico para el año 2017. Al respecto se han hecho muchos análisis, siendo evidente que era indispensable que se hicieran ajustes al mismo, toda vez que en sólo cuatro años, la actual administración duplicó el monto de su deuda, los precios del petróleo bajaron y el precio del dólar sigue a la alza. Sin embargo, las reducciones se han hecho en áreas clave para el bienestar de los mexicanos como salud, educación y agricultura, en tanto, al mejor estilo orwelliano, la clase dorada de la alta burocracia se ha otorgado aumentos en su presupuesto. ¡Y en esto están de acuerdo todos los partidos, faltaba más!

En respuesta, la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados alertó que el gobierno federal ha proyectado una reducción al presupuesto de los institutos de alta especialidad dependientes de la Secretaria de Salud, entre los que se encuentra el Instituto Nacional de Cancerología, lo que es verdaderamente preocupante, toda vez que la mayoría de los mexicanos no contamos con un seguro de gastos médicos mayores, y estas reducciones afectan seriamente la viabilidad de estos institutos que son, en muchos casos, la única esperanza de curación para los enfermos y sus familias.

Pese a las campañas de prevención, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte en el país, solo superada por la diabetes. En el estado de Querétaro la incidencia de este mal ha aumentado, pasando del lugar número 29 a nivel nacional al lugar catorce, según estudios del INEGI. También ha aumentado la incidencia de cáncer cervicouterino, sin embargo la oferta de servicios y redes de apoyo para estas pacientes no ha crecido, ni crecerá, al menos en el ámbito gubernamental, gracias al recorte al gasto público en salud anunciado y que afecta necesariamente a todos los estados.

Durante años se ha puesto especial énfasis en la lucha contra el cáncer de mama, se ha buscado prevenir este mal mediante la autoexploración y la realización de mastografías después de los cuarenta años. Sin embargo, seguimos perdiendo la batalla contra este flagelo. Considero que la derrota se debe fundamentalmente a dos factores: el primero, debido a que la Secretaría de Salud estatal no cuenta con un buen órgano de difusión, dejando la coordinación de estos programas a personal hechizo, médicos sin experiencia y sin conocimientos de los medios de comunicación, por lo que sus campañas pasan sin pena ni gloria. Pero también porque se están realizando las mastografías demasiado tarde, desprotegiendo a las mujeres más jóvenes.

Prevenir es más económico que curar, por ello algunas instituciones dedicadas a ello, han concentrado los recursos a costa de las asociaciones que si tratan el mal. En nuestro estado, la única asociación de este tipo es Damas Azules, en Cancerología de Querétaro IAP, donde se fomenta la cultura de la prevención, detección oportuna, diagnóstico y tratamiento del cáncer.

El cáncer es una enfermedad terrible y muy costosa, acaba con los pacientes y sus familias, sin embargo, al parecer nuestras autoridades prefieren no ver el problema, toda vez que el seguro popular no contempla la cobertura de la mayoría de los padecimientos oncológicos que se desarrollan en adultos, incluso desprotegiendo a las víctimas de cáncer de mama cuando este es recurrente.

Analista polí[email protected]

Comentarios