20 / junio / 2021 | 13:32 hrs.

Calidad educativa, calidad de la democracia

Pedro Flores-Crespo

En 30 años, no recuerdo una elección intermedia que generara tanta expectativa e interés. Lamentablemente, dicha atención no siempre es por las mejores razones. Múltiples candidatas y candidatos a diversos puestos de elección popular han mostrado un profundo desconocimiento de la realidad, frivolidad, y un ejercicio poco profesional de la política. 

La falta de capacidad de la clase política ha derivado en una improvisación general. Morena, por ejemplo, postuló a un cantante de banda en Zacatecas, Acción Nacional registró de candidata a una alcaldía del Estado de México a Bibi Gaitán, actriz de telenovelas, y el Revolucionario Institucional, por su parte, designó al pato Zambrano, ex Big Brother, como candidato a una diputación en Monterrey, Nuevo León. Al preguntarle al presentador de TV por su cambio de partido luego de abanderar los colores de la “verdadera izquierda” (PT) y del Verde, respondió: “el fin justifica los medios” (nota de David Casas, El Sol de México, 15/12/20). ¿“Chaquetero” que cita a Maquiavelo se sofistica? ¿Habrá leído y entendido Zambrano al teórico florentino? 

La formación de élites políticas, empresariales, intelectuales, deportivas y religiosas es un tema ausente en el debate público y en la reflexión y práctica universitarias. Esto pese a que los espacios de poder son, en realidad y en cualquier democracia, ocupados por una minoría. No me diga usted que el servicio exterior mexicano dejó de aprovechar la capacidad de algunos egresados de instituciones elitistas como el Colegio de México. O que los economistas en posiciones de subgobernadores del Banco de México son “pueblo”. Ubiquémonos en la realidad.

La pobre formación académica y débil profesionalización de las y los políticos mexicanos es un rasgo que esta elección resaltó y sería importante retomar tal preocupación en las universidades que ofrecen carreras como Ciencia Política, Administración o Gestión Pública, y Gobierno. ¿O es que las instituciones de educación superior públicas y privadas ya no tienen mayor responsabilidad que hacer el checklist que solicita el negocio de la acreditación? ¿Es iluso tratar de “academizar” la política?

Pensar en cómo profesionalizar el ejercicio de la política desde la vía académica tiene fundamento ya que varios teóricos políticos han señalado la relación que existe entre los procesos de democratización y la profesionalización de los políticos (Schmitter). Esto tiene relevancia cuando presenciamos algún debate parlamentario. ¿Usted ha constado que el diputado de su distrito sabe interpelar al secretario de Estado en la glosa del Informe o solamente descalifica? 

Por otro lado, es más probable que un político improvisado, tienda a pensar erróneamente y actúe, por consiguiente, de la misma manera. Sorprendido quedamos al escuchar a Margarita Valdés, senadora de Morena, quien usando la teoría de la conspiración (o del complot) expresó que “gente perversa pudo haber movido la ballena” para que se colapsara el Metro el pasado 3 de mayo y la 4T quedara mal.

Repensemos la formación de los jóvenes que aspiran a una carrera política y aceptemos que las universidades tiene una función más amplia que cumplir. 

 

Investigador de la Universidad Autónoma de Querétaro (FCPyS)

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