17 / septiembre / 2021 | 04:15 hrs.

Bartlett, ese espejo de López-Gatell y AMLO

Juan Pablo Becerra-Acosta M.

Hay un rápido incremento de contagios, hospitalizaciones y muertes en el país a causa de la tercera ola de coronavirus. Los datos siguen siendo muy duros para México. Reflejan una gigantesca catástrofe. Nuestro país tiene el vergonzoso cuarto lugar mundial en cuanto al número total de muertes, con 237 mil 954 fallecimientos reconocidos por el gobierno federal, y eso sin contar los datos del INEGI de muertes Covid-19 en el primer semestre de 2020 (33 mil 641 más que las reportadas por el gobierno), ni tampoco los registros de actas de defunción por Covid, y las muertes en exceso asociadas a la misma enfermedad y contabilizadas por la Secretaría de Salud, que en conjunto elevan la cifra a 387 mil 499 muertos, con cifras actualizadas hasta el 5 de julio. (https://coronavirus.gob.mx/ex-ceso-de-mortalidad-en-mexico/)

Seguramente el dato, hasta este día, será mayor, pero cerremos la cifra en 400 mil muertos. Es el equivalente a cuatro estadios Azteca repletos de cadáveres en sus gradas. cuarenta Auditorios Nacional llenos de restos humanos en sus butacas. No perdamos la dimensión de la tragedia colectiva.

Entre los veinte países más afectados por la pandemia en el mundo, México ocupa el cuarto lugar en muertes por 100 mil habitantes (https://coronavirus.jhu.edu/data/mortality), de acuerdo a la Universidad Johns Hopkins que ordena este tipo de datos.

Tiene el lugar 21 en muertes Covid por millón de habitantes (https://datosmacro.expansion.com/otros/coronavirus).

Y ocupa el primer lugar en muertos por cada 100 casos confirmados (https://coronavirus.jhu.edu/data/mortality). Así la letalidad en nuestro país.

En vacunas aplicadas por cada 100 residentes, México tiene el lugar… 71 del mundo (https://ig.ft.com/coronavirus-vaccine-tracker/).

Con estos datos, consecuencia en buena medida de las erráticas políticas públicas del gobierno federal (escasa aplicación de pruebas en la primera ola, fin del confinamiento de manera precipitada cuando la primera ola estaba en su fase más acelerada, tardío confinamiento en la segunda ola), no hay espacio para bromas, ligerezas e irresponsabilidades de servidores públicos.

Por si no lo vio, le cuento a usted del arrebato de machismo sanitario de Manuel Bartlett, director de la CFE (https://twitter.com/cirogomezl/status/1418414376218992640?s=21): el jueves, en conferencia de prensa sobre los apagones de luz de diciembre pasado, un colega reportero, que portaba cubrebocas, como debe de ser en lugares cerrados, preguntó:

-Además de seguramente la investigación administrativa que van a solicitar en contra de la empresa Acciona, ¿van a acudir a la acción penal?

Y Bartlett, con una mueca, una sonrisa burlona, espetó:

-A ver, les voy a contar una cosa: con el bozal no se oye ni se entiende. Como estamos casi todos vacunados y estás lejos, quítatelo para hablar porque no se entiende nada de lo que dices… -humilló y ordenó a mi colega de Televisa, Mario Torres, que es un excelente reportero.

En la política mexicana de la 4T, como sucedió durante el priato, la forma sigue siendo el fondo. El arrebato y la prepotencia de Bartlett son un fiel espejo del Presidente.

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